viernes, 26 de julio de 2013

Simbolos Masonicos

La Masonería, actualmente, es un punto de encuentro para personas con inquietudes culturales, sociales y espirituales. Es una Orden iniciática, por tanto para ser masón, se precisa pasar por un ritual de iniciación.
En general, casi todas las iniciaciones implican la muerte simbólica en la vida profana para un “renacimiento” en una nueva vida. La Masonería no es distinta en este sentido. Al profano se le hace una serie de pruebas antes de su ingreso en la Orden, para finalmente poder ver la Luz. Esta muerte y renacimiento son obviamente simbólicos.
Los símbolos son una parte esencial en Masonería. No se puede concebir a un masón sin que conozca la simbología masónica. De hecho, cada vez que un masón se reune en Logia (que en sí misma es otro símbolo), los rituales practicados son recreaciones de pasajes históricos, bíblicos o de leyenda. De estos relatos, los masones deben interpretar sus símbolos para comprender, de forma individual, su significado.
¿Cuáles son los símbolos más importantes de la Masonería? Difícil pregunta, porque importantes son todos, pero tal vez podamos empezar por los más conocidos. Y evidentemente creo que todos coincidimos en que éstos son la escuadra y el compás.
La escuadra es una herramienta con la que podemos trazar ángulos rectos, es inamovible, y por lo tanto es una herramienta de referencia para conocer si una representación respeta sus proporciones.
La explicación principal de este símbolo es la disciplina. La escuadra nos guía en la rectitud de nuestras acciones cotidianas, y no en vano es ésta la primera enseñanza que debe interpretar un Aprendiz de Masonería (1er grado simbólico).
El primer grado simbólico de la Masonería, el de Aprendiz, se representa por una escuadra y un compás, donde la escuadra está situada sobre el compás, éste último abierto a 45º.
El segundo grado simbólico de la Masonería, el de Compañero, está representado por la misma escuadra y compás, con la diferencia de que una de las puntas del compás se sitúa sobre la escuadra, quedando la otra punta debajo.
Y finalmente el tercer grado simbólico, el de Maestro, se representa por escuadra y compás, donde éste está encima de la escuadra.
Pero, ¿por qué esta asociación entre compás y grado de Maestro? Tal vez la respuesta esté en la explicación del símbolo del compás.
Ya hemos visto que las referencias de la escuadra son inamovibles, sin embargo en el compás es todo lo contrario. El usuario del compás decide su medida. Un compás es una herramienta que, teóricamente puede trazar círculos desde un punto hasta infinito, si abrimos las puntas del compás a 180º.
El compás simboliza la igualdad entre las personas, ya que los infinitos puntos que componen el trazado del círculo están todos a la misma distancia de su centro. Por otro lado es un símbolo de libertad, de la que el usuario del compás es dueño, abriendo y cerrando sus puntas desde la nada hasta el todo.


Este es el motivo por el que el compás está escondido debajo de la escuadra en el símbolo del primer grado de la Masonería, precisamente para que el Aprendiz de Masón aprenda la rectitud antes de tener plena responsabilidad.
En el segundo grado, al Compañéro Masón se le presentan los conocimientos que tendrá que aprender y madurar, y para representarlo, una de las puntas del compás asoma por encima de la escuadra.
Y finalmente, el Maestro Masón, poseedor del Conocimiento y de la Razón, sitúa el compás sobre la escuadra, que no le exime de seguir siendo recto en su vida masónica y profana.
Esta podría ser una explicación a los símbolos más “populares” de la Masonería.
Hay otro símbolo que complementa la escuadra y el compás, y que de hecho en la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, siempre se sitúa en el centro de la escuadra y el compás: la letra G.
La letra G es la representación de Dios, de un principio creador, de las leyes. Representa también, junto con la escuadra y el compás, las Tres Luces de la Masonería.
 
 

martes, 25 de junio de 2013


EDUCACION CIENTIFICA O RELIGIOSA

El papa Benedicto XVI.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Antes de morir, Charles Darwin habló con la reina Victoria de Inglaterra. La reina había sido una lectora entusiasta del libro de viajes del joven naturalista, hacía medio siglo, y su mecenas cuando le encargó una enciclopedia de los animales que Darwin había registrado en su viaje alrededor de África y Sudamérica, pero llevaba dos décadas irritada con él, desde la publicación de El origen de las especies.

Ella, como todo aquel que leyó El origen…, entendió que se trataba de un libro irreconciliable con la Biblia. O se creía en la Biblia o en la teoría de la evolución de las especies. O bien la fauna y la flora del planeta fueron creadas en seis días, en sus formas inmutables y por Dios, o fueron formándose a través de mutaciones graduales a lo largo de cientos de millones de años, sin un plan y sin intervención de ninguna inteligencia externa a ellos. O bien Dios era el gran creador de las formas perfectas de la vida o las formas de la vida eran un experimento azaroso, repleto de ensayos fatales, y Dios no existía.

La oposición de los dos relatos, el bíblico y el evolucionista, era clara, pero a últimas fechas se había convertido en una guerra cultural de odios desaforados. Los darwinistas, en su mayor parte jóvenes, querían suplir en las escuelas públicas el estudio de la Biblia por el estudio de El origen… Como réplica, los científicos religiosos y los sacerdotes exigían lo contrario, el retiro de las ideas darwinistas de la educación. ¿Qué pensaba Darwin mismo? La reina Victoria quería saberlo de sus propios labios.

La conversación ocurrió en 1882. Sus palabras exactas se han perdido, pero para reconstruirla se cuenta con las notas que una hija de Darwin tomó durante el encuentro, los párrafos donde Darwin en su autobiografía se expresa de la ciencia o la religión y las anotaciones que la reina hizo al margen de esa misma biografía. Y el asunto viene a cuento ahora que en México, 130 años después de esa conversación, resulta que está por reinstaurarse en las escuelas públicas y gratuitas la educación religiosa.

Eso ha sucedido así. Sigilosamente, pasando por abajo del radar de la atención pública, la Iglesia católica presentó el año pasado a la Cámara de Diputados la propuesta de integrar a la Constitución “el derecho a la libertad religiosa”. Sigilosamente, con una discreción de confabuladores, la inclusión de “la libertad religiosa” fue aprobada por 191 diputados de todos los partidos, incluyendo el partido mayor de la izquierda, el PRD, el 15 de diciembre, cuando los mexicanos nos preparábamos para partir a los destinos de nuestras vacaciones. Y sigilosamente de nuevo, mientras ocurre la veda de difusión de los candidatos presidenciables, en el Senado se prepara todo para que sea votada precisamente cuando estalle el ruido del arranque de la disputa electoral, y así la votación pase desapercibida.

Hay que anotarlo. La “libertad religiosa” es un término premeditadamente equívoco. En teoría concede a todas las religiones habidas el derecho a adoctrinar fuera de los templos, por ejemplo en los medios de comunicación y en las aulas del sistema de educación pública, pero traducida a la realidad implica que la Iglesia católica será su única beneficiaria. ¿Qué otra Iglesia puede en México colocar un sacerdote en cada escuela?

A menos que los senadores rechacen la enmienda constitucional, o incluyan en ella la exigencia de que cada alumno tenga la oferta real de estudiar religión con un cura, un rabino, un maestro zen, un pastor protestante o un humanista ateo, en la práctica la así llamada“libertad religiosa” supondrá que cada niño podrá optar entre ser adoctrinados cada mañana por un cura o ser el único, o casi el único, del salón que salga al patio de recreo en la hora de la doctrina.

Pero regresando al asunto de la incompatibilidad de una educación científica y una educación religiosa, regreso a la conversación de la reina Victoria y Charles Darwin. Darwin estaba encamado, con molestias atroces, y sin embargo se preocupó de darle a la reina una respuesta detallada.

Le explicó que él mismo había vivido en su propio cuerpo la batalla entre el relato bíblico y el relato evolucionista. A los 25 años prometió al Dios de la Biblia dedicar su vida “a desentrañar las leyes de su Creación perfecta”. Fue con sorpresa y espanto que al avanzar en sus observaciones de la Naturaleza se le volvió evidente la ausencia de una creación y de un creador. Tardó 20 años en redactar el penúltimo borrador de El origen…, y cuando lo hizo agregó un párrafo loando al creador del universo, para apaciguar a ese Dios en el que ya no creía pero cuya ausencia le aterrorizaba. Siete años de más investigaciones y más remordimientos transcurrieron hasta que redactó el texto publicable, y entonces, el rigor científico le impidió cualquier mención de Dios.

Y es que hay algo más, murmuró Darwin. Hay quienes quieren creer que el abismo entre la religión bíblica y la ciencia puede salvarse con la buena disposición. Que se puede creer en lo que la Biblia dice los domingos y en lo que la nueva biología dice el resto de la semana. Hay quien quiere poder ser religioso con el lóbulo izquierdo del cerebro y científico con el lóbulo derecho. Bueno, posible sí es, pero mi historia es de alguien que lo intentó y descubrió que hacerlo implica renunciar a la coherencia intelectual.

La religión no sólo relata la vida de otra forma, sino con otro método. La religión exige al acólito actos de fe. La ciencia le exige observación. La religión le pide que tome por reales seres y eventos imaginarios –ángeles, arcángeles, demonios, vírgenes que dan a luz, muertos que resucitan, trasmutaciones del agua en vino–. La ciencia le pide que destierre lo imaginario de sus explicaciones del mundo.

Es en esa distinción entre la educación religiosa y la educación científica que estaban pensando los legisladores mexicanos cuando en la Constitución de 1857 describieron a la educación deseable como “laica” y sentaron las bases para construir un sistema de escuelas públicas que le quitara a la Iglesia católica el monopolio de la docencia. Es en la misma distinción que los legisladores de 1946 pensaron cuando describieron en el artículo 3° de la Carta Magna a la ya operante educación pública como obligatoriamente “laica y científica”. Y es esta distinción la que los legisladores que actualmente están dispuestos a aprobar “el derecho a la libertad de religión” parecen desconocer, o quieren olvidar para amistarse con la Iglesia católica.

Imagínese ahora el lector la confusión que se avecina para los alumnos de primaria y secundaria de nuestro país si un cura, desde el mismo pizarrón donde aprenden biología contemporánea, les enseña de milagros, personas aladas, particiones súbitas del mar, y demás hechos imaginarios y no naturales. Imagínese el lector la esquizofrenia que se volverá parte del currículum educativo cuando un cura los examine sobre valores católicos como la abstención sexual excepto por motivos procreativos, el rechazo de la anticoncepción, el repudio a la diversidad sexual, la intolerancia ante otras religiones, mientras el programa de la Secretaría de Educación los entera de lo saludable de una vida sexuada y placentera, la oferta de métodos anticonceptivos, la diversidad ideológica y los derechos de las minorías.

La manera más sencilla de evitar tal esquizofrenia sería que los legisladores que se proponen agradar a la Iglesia aprobando la enmienda, se decidan de una vez también por tachar la palabra“científica” del artículo que versa sobre la educación pública. ¿Qué más da? Para estos laxos legisladores, no importa retroceder al siglo XVII, sino quedar bien hoy con el arzobispo de México, para que a su vez el arzobispo pueda recibir al Papa Benedicto XVI esta primavera con la buena nueva de que México se ha enganchado al vagón de la contrarreforma que recorre el continente.

Tomado de la Revista Proceso Mexico D.F. Artículo de Sabina Berman

lunes, 24 de junio de 2013

SOLSTICIO Y MASONERIA


SOLSTICIO


 



En dos épocas del año parece que el sol, nuestro astro rey, en su movimiento aparente, se detuviera por un corto período, cuando se encuentra más cerca o más lejos de los trópicos de Cáncer o Capricornio. Estos acontecimientos que se producen el 21 de Junio y el 21 de Diciembre ; reciben el nombre de solsticio de verano y solsticio de invierno, toda vez que la palabra solsticio significa sol detenido. Astronómicamente estamos entrando al solsticio de verano en nuestro hemisferio y es allí donde la naturaleza nos da una de sus innumerables enseñanzas, la lucha de contrarios, en este mismo momento nuestros HH:. de las Log del hemisferio sur están celebrando el solsticio de invierno.

En nuestras prácticas y doctrinas asociamos estos fenómenos naturales y son interpretados bajo tres aspectos: cósmico, místico y simbólico.
Cósmico, porque representa a un fenómeno astronómico; místico, porque traza la realidad de un ideal y simbólico con relación al hombre, porque busca la perfección de su espíritu.

En el ciclo eterno en que se manifiesta un espacio de tiempo, que va de un solsticio a otro, esta representada en forma simbólica la vida del hombre, el nacimiento, la madurez , la muerte y nuevamente se inicia el ciclo,

El Verano, Orienta el anhelo San Juan Evangelista

El solsticio de verano es San Juan el Evangelista que predica el evangelio del amor fraternal, antorcha de la esperanza y sintetiza en nuestra orden el nacimiento de una nueva vida, que en nuestros Hnos es la incesante búsqueda de la verdad, que es la verdadera luz.

El Invierno, Orienta este anhelo Juan El Bautista.

El solsticio de invierno es San Juan Bautista, que es la esperanza de una vida mejor, de los grandes ideales que alcanza el espíritu , madurez y plenitud, adquirida en la experiencia de las vivencias como algo único e irrepetible.

Así como el ciclo evolutivo de los solsticios, representan, el ser que nace y muere; es la materia y el espíritu, la vida y la muerte no solo física, si no simbólicamente en nuestra cotidianidad y situaciones. Las crisis simbolizados por el invierno, generan las oportunidades de vernos a nosotros mismos permitiéndonos cambios en el mundo interior, cambios al espíritu, conectándonos con nuestro ser, modificándolo , construyendo y naciendo, en el solsticio de verano de nuestra vida.

El templo es el universo y los Hnos en La Logia el mundo visible. El sol está en el templo, donde el Venerable Maestro levanta su mallete orientando las actividades del taller. También está la luna y las estrellas y su base adornada por la fuerza y la belleza, representada por el primer y el segundo vigilante. Ellos en un lenguaje practico y simbólico de sus enseñanzas entrañan la idea de los solsticios sobre, “ ser y deber ser “ , ellos guían nuestros pasos hablándonos de tolerancia y fraternidad, que van en procura de la luz de oriente y del trabajo de perfección individual, está en nosotros querer ver y seguir en su búsqueda.

La masonería no transforma, te da las herramientas para hacerlo, no te da nada que no quieras recibir, en el taller se nos da conocimiento, pero el conocimiento NO es la logia , ella es un recurso, Si queremos crecer, la logia nos proporciona la estructura para acercarnos al cambio que buscamos en la espiritualidad, el Taller, es donde empezamos a buscar ese camino que antes hacíamos como profanos a través del auto conocimiento y de la auto búsqueda o del encuentro con uno mismo, pasamos del invierno al verano.
 
Queridos Hermanos, que esta extraordinario noche solsticiana lleve a nuestros espíritus la claridad suficiente para examinar el camino recorrido en nuestras Augustas Ordenes y en la vida profana. Que nos haga ser más virtuosos, tolerantes y fraternos. Enlacemos nuestras manos deseando un futuro mejor para la humanidad y en la que nuestros postulados sean realidad. Aprovechemos el calor del astro rey para recomenzar con más brío nuestra incesante búsqueda de la verdad.


DIANA MARIA PALACIO
 
MM:.


miércoles, 5 de junio de 2013

OCCULTUM LAPIDEM -ETILOGIA SANTANDEREANA- “Los Santandereanos somos así”


Muchos habrán leído la máxima que dice: “Quien pisa tierra santandereana es santandereano”. Se puede pensar inicialmente en la hospitalidad que de alguna manera nos puede caracterizar, como también podrá significar, que al llegar acá, se adquieren las costumbres propias del lugar, volviéndose el “extraño” en uno más de nosotros. O se podrá pensar también, que esta tierra TALLA a sus habitantes con lo genérico de su topografía y que la misma geografía adquiere el carácter de sus habitantes.

Lo uno como lo otro nos lleva a pensar que la conducta del ser santandereano está demarcada por su herencia ancestral de dureza, templanza y carácter, pero también de su medio ambiente: “Yo soy Yo y mis circunstancias” (José Ortega y Gasset). La relación es mutua. El medio influye en mí y yo construyo el medio. El medio geográfico influye en la conducta, como la conducta de alguna manera esculpe su propia geografía.

El término de “Cultura Santandereana”, tantas veces tratado y maltratado, puede adquirir el significado en este caso de “La capacidad que el hombre tiene de adaptarse a un medio” (Germán Buitrago – Antropología Cultural), confundiéndose a tal punto con él, que forma parte del mismo paisaje. Podemos entonces decir que el “estilo” propio del santandereano, se asemeja muchas partes de la geografía de su territorio. Y para este caso escogeremos un sitio significativo y llamativo: EL CAÑON DEL CHICAMOCHA (Panachi). Lugar tantas veces transitado desde la antigüedad por todo aquel viajero que se dirigía a la capital. Lugar de descanso y ahora recreación, para tantas personas, que al fresco aire que ronda por el cauce del rio Suárez, se detiene a probar un plato típico como es el cabro sudado y la pepitoria. En la actualidad sigue siendo corredor obligatorio para los viajeros que se dirigen a la capital Santafé de Bogotá por vía terrestre, y seguirá siendo punto de convergencia para todas las generaciones y culturas que lo vienen a apreciar, tanto nacionales como extranjeros.


CAÑON
SANTANDEREANO
  1. Se caracteriza por las altas montañas que bordean y constituyen el cañón.
  1. EL ORGULLO propio lo hace altivo con la tendencia propia de “no dejarse de los demás”.
  1. Son montañas áridas y resecas
  1. Muestra la sensación de alguien Frio, calculador y poco afectivo.
  1. La temperatura es alta
  1. Es de genio agresivo. Dice siempre La verdad. Pero se encoleriza si la Tiene que escuchar de otros.
  2.  
     

CAÑON
SANTANDEREANO

  1. No crece allí sino cactus y tunas
  1. Es desconfiado de todo el mundo. La bondad de su corazón está muy detrás de espinas y prevenciones.
  1. Corre un pequeño rio por el centro cuando hay invierno es un caudal incontrolable.
  1. Poco afectuoso en lo externo, pero cuando vuelca su pasión es tempestuoso, desbastador y posesivo.
  1. Pocas veces se ve nubes por allí.
  1. Se ufana de ser práctico y se enorgullece de su habilidad de negocios.
  1. Corren allí de vez en cuando frescas brisas.
  1. De vez en cuando permite que lo conozcan tal como es. Pero le teme a la debilidad y a que le conozcan el “cobre”.
  1. Sólo se ven cabras que a pesar de sus piernas delgadas, ascienden de piedra en piedra con gran equilibrio hasta la cumbre.
  1. Posee un gran sentido del ahorro, quiere progresar individualmente, se caracteriza por tesón que raya en Terquedad.
  1. Lo único que se mueve allí sin notarse son los reptiles que serpentean.
  1. Suele ser tan desprendido de lo afectuoso que prefiere comerse su orgullo antes de reconocer su error.
  1. A pesar de lo abrupto posee la belleza de lo misterioso.
  1. A pesar de ser hosco, posee belleza interna y externa de todo ser humano.

Quien labró a quién, es una discusión tonta. Esta es nuestra piedra a tallar y ¡LOS SANTANDEREANOS SOMOS ASÍ!
En honor al triangulo y posterior logia a construirse en Bucaramanga (1975 Occultum Lapidem), hijos siempre de la Resp:.Log:.1814 Sol de Oriente de Santafé de Bogotá.
JMGG Bucaramanga.



martes, 28 de mayo de 2013

Todo es símbolo… Llamad y se os abrirá


Encontrándome en tenida y observando la cantidad de símbolos que tenemos la oportunidad de observar y meditar mientras guardamos silencio en nuestra condición de aprendices, una de las cosas que ha llamado mi atención ha sido el momento en que se encienden las luces que decoran el ara al interior del templo (Belleza, amor y paz).
A partir de ahí y desde que decidí hacer este trabajo me he concentrado en observar la simbología de la terna, como se vive en cada tenida y su importancia:
  • Los tres principios masónicos, el Delta o triángulo que preside la Logia y que representa el ideal al cual tiende el masón: Libertad, igualdad, fraternidad
  • Las tres grandes luces de la masonería sobre el Ara del Trabajo: El libro de la ley sagrada (representado por nuestra constitución abierta en la página de la declaración de principios), el compás (abierto a 45° con su cabeza orienta hacia el Ven... Maest..., y la escuadra (que cubre en grado de aprendiz los dos brazos del compás)
  • Las tres luces ubicadas sobre los sitiales de las tres Dignidades de la Logia: El Ven... Maest... y de los dos VigVig...: SABIDURIA (presidiendo la construcción de la obra) – FUERZA (Sosteniendo la obra) Y BELLEZA (Adornando la obra)
  • Los tres viajes de iniciación
  • La edad del aprendiz (tres años)
  • Los tres grados de evolución: Aprendiz, compañero y maestro
  • Las demostraciones de fraternidad, cuyas tres palabras enca bezan las planchas o trazados de Arquitectura (Salud, Fuerza, Unión)
  • Los tres puntos al final o después de cada letra inicial en toda clase de abreviaturas que aparecen en los distintos escritos Masónicos, también utilizados en la firma personal de cada Q...H...
  • Por medio de tres preguntas que el Venerable Maestro hace consecutivamente a los dos Vigilantes, se abren y se cierran los trabajos de la Primera Cámara.
En La Divina Comedia de Dante puede observarse como hay tres eternos mundos: Infierno, purgatorio y paraíso, como son tres los animales que entorpecen el paso a Dante (la serpiente, el león y la maliciosa loba Uaag), tres son las mujeres que se apiadan de Dante y le mandan a su maestro Virgilio, estas mujeres son la Virgen María, Lucía la patrona de los ciegos y su enamorada Beatriz. El cervero perro de tres cabezas que aparece en el tercer círculo.

¿Por qué se insiste tanto en el número tres?

La palabra tres, deriva de la Lengua Latina “TRINUM” o “TIU BIUM”, y es el primer número impar, puesto que se, compone por la reunión de tres unidades; o de otro modo, del uno y el dos; que vienen siendo la unidad y el primer número par.

Históricamente se sabe que entre los antiguos pobladores, el tres era el más sagrado de los números; aun cuando es una figura aritmé tica, a la que se le han atribuido algunas virtudes místicas, al asegurar que es la base de los Signos de la perfección, y por eso vemos que en la Filosofía de Platón se le consideraba como la Imagen del Ser Supremo en sus tres personalidades: la material, la espiritual, y  la intelectual que es lo que tácitamente, determina a la Unidad hombre por cuya

razón tal vez Aristóteles llegó al convencimiento de que el tres contiene en sí; al principio, al medio y al fin, lo que también viene a indicarnos, que es el símbolo de la perfecta armonía, del factor de conservación y del progreso natural, entre todos los seres y las cosas.

Pitágoras por ejemplo tenía su terna pitagórica planteada en el Teorema de Pitágoras, son necesarios y suficientes tres puntos no alineados para determinar un plano y una circunferencia, son tres los puntos de apoyo que se necesitan para sostener el equilibrio (lo vemos en el trípode).

En la Mitología Griega y Romana, al número tres se le ha conside rado como el principal atributo de los sucesos legendarios, como por ejemplo: se dice que el rayo de Jove era tridente; que el astro rey tenía tres nombres, Sol, Apolo y Liber y que, igualmente al planeta nocturno, se le designaba de tres maneras: Luna, Diana y Hecate; que también había tres furias y se conocían tres parcas, que influían en el ánimo de los hombres.

De la misma manera entre los Druidas se le consideraba al número tres, como de gran influjo dentro de sus prácticas sagradas, y más tarde los Mithras, suponían que el Empíreo se sostenía por medio de tres inteligencias: ormuzd, Mithra y Mitrhas y así sucesivamente a la cifra tres, se le ha venido dando o atribuyendo un carácter universal mente místico a través de las Edades.

Algunos estudiosos del tema dicen que el número tres representa la perfección divina, en la religión cristiana, Dios se representa en tres personas (El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo). La simbología del tres y otros números aparecen de manera casi constante en la historia religiosa de la humanidad, tanto en religiones "avanzadas" como "primitivas".

El número tres aparece abundantemente en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, tres veces los serafines claman “Santo, Santo, Santo” (Isaías 6,3); también así lo hacen los cuatro seres frente al trono de Dios en el libro del Apocalipsis (Apoc. 4,8). Tres veces es dada la bendición divina en el libro de los Números (Num 6,23-26). En estas bendiciones, el nombre del Señor aparece tres veces. El Arca de Noé tenía tres pisos. Son tres los hijos de Noé (Gen 6,10); tres los amigos de Job (Job 2,11); tres los invitados de Abrahám (Gen 18,2); tres los amigos del profeta Daniel (Daniel 3,23) y tres las veces que Dios llamó al profeta Samuel (1 Sam 3,8).
En el Nuevo Testamento, el tres es llamado “número divino” por ser mencionado con frecuencia en relación con las cosas santas: “el Espíritu, el agua y la sangre” dice la Carta de San Juan (1 Juan 5,18). El ser humano está conformado por espíritu, cuerpo y  alma según el Apóstol San Pablo (1 Ts 5,23). También están las tres oraciones que el mismo Apóstol hizo pidiendo que le sea sacado el aguijón de la carne que lo perturbaba (2 Co 12,8). Son tres las virtudes: fe, esperanza y caridad. Las tentaciones de Jesús en el desierto fueron tres (Lc 4,3-10) y el Señor repitió por tres veces las palabras “está escrito” aludiendo a la Palabra de Dios para ahuyentar al Maligno. Jesús fue crucificado en la hora tercera y hubo tres horas de tinieblas cuando Él estaba en la Cruz. Son tres las negaciones de Pedro y tres las  preguntas del Señor Resucitado al mismo Apóstol.
El tres es considerado el símbolo de la “perfección divina” debido a la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo); así como también “el tercer día según las Escrituras” de la muerte y resurrección del Señor: “como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mt 12,40). En el Evangelio de Juan, dijo Jesús a los judíos: “destruyan este templo y en tres días lo levantaré” (Juan 2, 19). El Señor  resucitó a tres personas cuando estuvo en la tierra. A su amigo Lázaro, al hijo único de una viuda y a una muchacha. En el Antiguo Testamento, hay también tres casos de resucitados (1 Re 17,9-24; 2 Re 4,18-35; 2 Re 13,21). En toda la Biblia hay un total de seis personas resucitadas. Las seis que resucitaron -sin embargo- murieron nuevamente. El séptimo resucitado fue el propio Señor Jesús. Él jamás murió de nuevo. Jesús resucitó el tercer día y se apareció por tres veces a los Apóstoles.
También hay que recordar los tres días por el desierto del pueblo de Israel antes de atravesar el Mar Rojo. Estos tres días transcurrieron inmediatamente después del sacrificio y de la comida del Cordero Pascual. (Ex 14, 27). Tres días después de la Pascua, los israelitas atravesaron el mar. (1 Co 5,7). En la nueva Jerusalén  en el libro del Apocalipsis, la muralla que rodea la ciudad tiene tres puertas en cada costado. Por ser el número de la Trinidad y el número de la resurrección, el  tres es el número de la total manifestación de los más grandes misterios de Dios y de Jesús.
El Templo de Salomón contenía tres departamentos, en que se rendía culto a tres imágenes: la de la tierra, la de los mares y la de los cielos; también había que penetrar a tres cámaras de prepa ración, antes de recibir la Luz: a la de la verdad, a la de las ciencias y a la de las artes; dentro de los antiguos templos iniciáticos, se tenía que pasar a través de tres aposentos: el negro, el azul y el rojo, para el fin de conocer tres cualidades: el valor, la bondad y la energía del candidato.
“El enigma más enigmático con que se enfrenta el hombre es, según señala Lacan1, que hacen falta dos para que nazca uno. Lo intuitivamente lógico sería que de uno nazca uno... pero no señor, hacen falta dos. Por lo que ya de movida, tres nos abre a contemplar la dimensión de misterio y designio que tiene la vida, que excede nuestra lógica. Y donde algo excede nuestra lógica para producir sentido, despunta lo Sagrado por detrás. El tres, entonces, nos remite a lo vital-sagrado”2
Tres son los pasos por este mundo: Nacimiento, vida y muerte…
Existen muchos elementos ternarios en el simbolismo masónico, el ternario preside el inicio de la edificación del templo interior del francmasón al igual que la construcción del Cosmos, del cual la Logia es una imagen perfecta.
Todos los símbolos masónicos no son signos mágicos, amuletos o secretos, sino medios útiles para aprender lo que no se enseña en las escuelas: “Que los seres humanos deben cooperar entre sí para hacer un mundo digno de ser vivido por todos en libertad, igualdad y fraternidad”.
Es mi palabra
 
ALMC una eterna Apr:. Resp:. 1545 Jacques de Molay Pereira

1 Médico psiquiatra y psicoanalista francés conocido por los aportes teóricos que hiciera al psicoanálisis basándose en la experiencia analítica y en la lectura de Freud

2 http://eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idu=13767





 

lunes, 20 de mayo de 2013

Camino Inicíatico


Nuestro trabajo masónico es una trama compleja pero delicada de aportes, opiniones y puestas en escena del sentir profundo de cada obrero, fuertes golpes de mallete o finas pinceladas armónicas constituyen el alma y el corazón del arduo que hacer iniciático.

Somos el resultado de luchas incesantes llevadas a cabo en otras latitudes y en otros momentos de la historia del hombre y hemos llegado hasta el peldaño que cada uno de nosotros tiene enfrente, todos los días debemos decidir nuestro siguiente paso. Una decisión complicada por sus consecuencias, pero simple por su escencia humana.

El modernismo ha marcado el desarrollo social conforme se va definiendo este concepto, día tras día las corrientes políticas, educativas y laborales deben transformarse y evolucionar conforme las necesidades de cada región en incluso de cada individuo. El fenómeno de globalización de la información, la mezcla incesante de culturas, idiomas y opiniones ha creado un crisol tan disímil y heterogéneo, como oportuno para una época como la nuestra.

La masonería moderna debe adaptarse de forma activa y determinante a esta evolución del pensamiento humano y social, debe ser incluyente, tolerante, participativa y por escencia, respetuosa de los derechos de cada individuo.

La construcción simbólica de un templo, fundamentado en solidas columnas y apoyado por los miembros de la logia, es una alegoría mística del trabajo a conciencia y de la cooperación fraterna entre los seres humanos, en busca del mejoramiento colectivo que redunda en la optimización de los esfuerzos sociales y su aplicación a los modelos filosóficos de nuestro tiempo. El modelo de formación iniciática es, en definitiva, un conjunto de estrategias que bajo la simbología y la instrucción de los conceptos fundamentales, busca el progreso del individuo, moldeando su carácter, así como su forma de relacionarse con el medio social.

Es el obrero aprendiz de manos inseguras y golpes desmedidos, la base de una gran obra edificada una y otra vez. Con cada iniciación regresamos a la oscuridad de la cual queremos escapar y aunque la búsqueda nos invita a sortear obstáculos y hasta a poner en riesgo nuestra integridad, aceptamos gustosos las pruebas y los viajes de un camino que empieza tortuoso y se va matizando con el paso titubeante pero decidido del recipiendario. El obrero no calificado quiere iniciar su obra cuanto antes y a veces sin planificación, requiriendo que sus herramientas simbólicas sean guiadas, pero no manipuladas por los maestros calificados, que aunque más pacientes y con más experiencia, no dejan de ser obras todavía en moldeamiento y consolidación, han visto la luz pero requieren de tiempo para acostumbrarse a ella.

La logia de aprendiz es rica en alegorías y es un espacio de trabajo habitual, la fraternidad se expresa desde el momento en que las vendas y las cadenas de la vida profana, caen estruendosas y se confunden con los rostros de unos sonrientes desconocidos que ofrecen una extraña, pero reconfortante calidez.

Diversos viajes ocurren luego de la iniciación, viajes inciertos en busca de un oriente difuso y tórrido que se ve entre la bruma de la inocencia y la vacilación, hay pasos que son claros y otros confusos, entre las desviaciones y curvas que nos ofrece el paisaje etéreo de la escalera de tres peldaños. Al transitar por estos primeros recodos, ocasionalmente nos encontramos con las huellas de pies descalzos, que resultan ser los propios; vueltas y vueltas, a veces en el mismo lugar, nos hacen pensar en la posibilidad del extravió y de la desesperanza, pero la brújula sutil de nuestros actos y un fino haz que se desprende de un delta nos hace recuperar la fuerza para levantar el mallete y la confianza para sostener el cincel.

SV:.