![]() |
| Vieja friendo huevos Diego Velasquez Galeria Nacional de Escocia |
domingo, 28 de agosto de 2022
domingo, 21 de agosto de 2022
El metodo masonico: perspectivas de mediados del siglo XXI
Hace poco se hablaba en los medios de comunicación sobre el papel de la masonería en la sociedad moderna y el periodista se cuestionaba sobre la vigencia de un método antiguo en la sociedad moderna.
¿Sería adaptable a lo
moderno? ¿La masonería es un método anacrónico? ¿Los jóvenes de hoy podrían
pretender ser masones?
En mi experiencia
pensaría que el método masónico alegórico y simbólico por excelencia, sigue
estando vigente a pesar de los drásticos cambios de contexto a los cuales se ve
expuesto, y de los cuales se reviste para incursionar en una modernidad de
desafíos y de retos intelectuales.
El origen humanista y
social de la masonería apunta hacia un abordaje particular del conocimiento y
de los modelos estructurales de pensamiento que ponen al ser humano y a su
dinámica social en el primer plano de estudio y de intervención, siendo la
transformación personal de cada uno de sus miembros el paso fundamental para el
cambio colectivo.
Mucho se habla
entonces, del método masónico y de su manera singular de operar, permeando el
modo en el que nos apropiamos de los conceptos y la manera en que los
aprovechamos en bien de la construcción de nuevas propuestas de desarrollo. No
obstante y aunque el conocimiento es evolutivo y dinámico, el método masónico
continua insistiendo en una forma de aprendizaje basada en la interpretación de
símbolos y rituales que persisten en el tiempo y que evocan tiempos pasados y
misteriosos.
Por su parte, el aprendizaje
es una construcción, en su mayoría consiente, en torno a situaciones del mundo
que nos lleva a elaborar ideas de la realidad a través de representaciones,
haciendo uso de las habilidades del pensamiento. Estas representaciones son los
conceptos que elaboramos o replicamos y que permiten configurar modelos desde
los cuales interpretamos, explicamos, predecimos, evaluamos, escribimos y
creamos nuevo conocimiento para interactuar en contextos sociales y naturales.
En este aspecto debemos
tener en cuenta que el conocimiento es amplio y que la profundización en
ciertos aspectos y ciertas ramas de la ciencia es inevitable. Por lo tanto cada
uno de los iniciados en un universo de saberes, experiencias y vivencias que
hace que la estrategia metodológica deba ser flexible y adaptable a las
personas y sus contextos.
Ahora bien, la
controversia crece cuando se habla del tipo de acompañamiento a los iniciados
en su proceso. Desde el punto de vista didáctico hay tres componentes
planteados por Chevallard que conforman un triángulo donde, en los polos están
situados: el saber, el maestro y el aprendiz y en su centro se ubica el
conocimiento, siendo este, el resultado de la interacción de sus tres
componentes fundamentales. El papel de cada uno es definitivo para llegar a un
proceso de desarrollo cognitivo que pueda ser operativo en la realidad, pero
¿Cuál de los tres es el más importante? Teniendo en cuenta que 1. El saber
puede ser tan complejo o tan simple que el aprendiz podría confundir el camino
a su abordaje 2. El maestro puede influir de diversas maneras sobre el proceso
de aprendizaje y puede sesgar el descubrimiento de lo esencial y 3. El aprendiz
podría iniciar su formación sobre bases poco estructuradas y en ocasiones
erróneas.
![]() |
| Telón del teatro Heredia Enrique Grau- 1988 |
He aquí el secreto de
un método antiguo en una sociedad moderna.
La masonería ha
explorado diversas formas de dinamizar este triángulo, común otras formas de
aprendizaje, y ha intentado crear un camino hacia la transformación del saber
en conocimiento colectivo, útil para la propuesta de desarrollo que trae
implícito un método poco neutral en aspectos políticos, sociales y de acción
para un mejor futuro.
El papel del maestro
masón en esta estrategia de aprendizaje del conocimiento está enfocado en
coadyuvar en el proceso de apropiación de la simbología como medio de
racionalizar los fenómenos humanos y su impacto en el contexto propio y grupal,
siendo determinante en el fortalecimiento de las columnas.
El grado de maestro
implica responsabilidades inherentes a su mismo nombre, ya que denota el
dominio de algunos conceptos, ideas, técnicas, destrezas, que le hacen un
referente dentro de los demás hermanos del taller. Podría decirse que debe
convertirse en un modelo y un ejemplo al cual seguir, lo cual no solo obliga al
conocimiento, si no a un profundo compromiso de perfeccionamiento continuo, de
exploración de sus capacidades, de autorreflexión y de desarrollo personal.
Aunque se llama maestro
y aunque este cerca al calor de oriente, seguirá aprendiendo hasta el final.
Por su parte el compañero,
seguro de haber transitado a conciencia el primer escalón, traza su camino y se
ayuda de las herramientas simbólicas que le fueron confiadas, siendo un
valiente peregrino hacia la luz de la
verdad; no obstante aun sus pies son tiernos y podría herirse tratando de
develar su verdadero propósito. Aunque pule con ímpetu la piedra brutal y la
moldea sin cesar, este caminante aún necesita una brújula que determine su
mejor opción de ruta.
Aunque es un obrero
calificado, seguirá aprendiendo de su maestro.
El aprendiz camina
entre tinieblas y aunque vio la luz al iniciarse, esta se tornó difusa, la
bruma cubre entre velos la verdad haciendo que la luz de oriente sea apenas una
pobre antorcha sofocada, sus pasos titubeantes apenas son el preludio de la fuerte
marcha que será su paso futuro por la logia. Camina con determinación pero sin
rumbo, sin vela y sin norte; necesita ayuda entre los símbolos y los ritos
ancestrales que están por todos lados.
Aun con su
determinación, el aprendiz se podría perder en el camino.
El aprendiz camina
dando tumbos luego de su renacimiento de Deméter o Isis, lleva consigo el
mallete y el cincel seguro de que podrá hacerse victorioso en la búsqueda de la
verdad. En ocasiones un extraño lo acompaña, pero poco se fija en él, parece un
viajero que atraviesa el mundo lleno de recuerdos y de herramientas que encuentra en sus viajes. Un día ambos
encuentran una luz a la cual seguir, es pequeña y lejana, pero poco a poco se
torna más grande, tanto que hasta calienta sus corazones y sus espíritus, es un
maestro con la porción de luz que logro tomar de oriente.
Es alguien confiable a
quien seguir.
Más adelante hay más
luces, son más maestros que también viajan buscando nuevos horizontes, nuevas
luces, nuevos tonos y nuevos encuentros.
La masonería sigue
vigente porque su método está vivo, porque está hecho de manos y de corazones
que por momentos de afinan y vibran en un mismo acorde, ese momento es el
encuentro en logia, el encuentro con el secreto masónico.
¿Lo descubriste?
Es mi palabra
GGC
M:.M:.
jueves, 18 de agosto de 2022
Convicciones circunstanciales después del Solsticio II
El misterio del solsticio, ayer y hoy, enseña y lleva a buscar la transformación del estado dialéctico de la propia existencia para pasar del estado natural del pensamiento a el estado divino original. Si bien de la vida dialéctica no puede uno escaparse, es imposible que sea de otra forma, el heroísmo de la vida dialéctica está ahí para purificar el fuego impuro, para hacer al hombre sabio, es decir moral y justo, para desarrollar en él una inteligencia infinita y una sabiduría ilimitada.
Pero ¿Cómo hallar esta
incógnita ecuación del universo que todos los hombres y mujeres por naturaleza
buscan?, ¿Cómo ascender el camino dialectico y entronizarse en el reino del
espíritu?, ¿Cómo actuar sí somos, sí como humano soy imprevisible, inesperado y
constituido de fuerzas y debilidades al mismo tiempo? Encuentro que para hacer
este aprendizaje han existido muchos modos, maneras y caminos y al final todos
se resumen en lo que el símbolo como ideal, representa y concibe. Hay que tocar
fondo en el estado de la Nigredo Alquímica; es decir, tomar conciencia de la
separación espiritual a la que está sometida la materia corporal y seguidamente rebotar hacia la luz
de la Conciencia Universal mediante el Albedo, es decir el renacimiento y la
introspección. Entiendo que no se trata de disfrazar o convertir la misteriosa
realidad exterior en conciencia interior; sino en volver a trenzar con hebras
nuevas la Red de Indra que se esconde como leyenda en el mundo arcaico del
subconsciente. Esto se ha dicho en nuestra tradición masónica y hermética de
muchos modos y en muchas lenguas: Superar la sombra, atravesar la noche oscura
del alma, confrontar lo inconsciente negativo, animal y depredador, perder el
ego, invertir el magnetismo del inconsciente. El objetivo es saber, entender y
comprender que la materialidad del universo, está animada y se mueve bajo la
forma de un gusano que se arrastra, de un pájaro que vuela o de un humano que
camina. El objetivo es anular el error del pasado de forma paulatina,
progresiva y sistemática, transfigurando cada error evolutivo mediante la
construcción del nuevo templo del hombre original, integrándome al campo de
fuerza, al Egregor racional y libre de mujeres y hombres justos y buenos,
participando del nuevo proceso del hombre vital, demoliendo la antigua casa,
construyendo sobre el templo del Yo y suprimiendo toda culpa escondida en la
mente inconsciente, descubriendo al maestro tejedor que habita y es la mente.
¿Qué buscar entonces sí el
pensamiento, que está dentro de nosotros es la divinidad que da forma a
nuestros destinos? Hay que buscar, meditar y reflexionar la instrucción sobre
el nuevo tipo hombre y la esencia de la nueva vida. La enseñanza, la perfección
vital, la comunión con los hermanos y seres de todos los tiempos pues no hay
judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer como dijo Pablo de
Tarso. Hay que buscar mantener y transferir la antigua tradición mágica y
mistérica de la verdadera comunidad de los aprendices e iniciados de acoger el
espíritu de la renovación para manifestar todas las virtudes, sintonizar con
los dones divinos o solares producidos por la conciencia del universo, la mente
de la materia, el espíritu de las cosas.
![]() |
| Amanecer en los andes Alejandro Obregón |
Se que todo está a disposición
de quién edifica unido en la cadena de la fraternidad para ser recogido.
Dirigir el nuevo espíritu al Cenit de la libertad, la igualdad y la fraternidad
universal mientras se supera el nadir de la vida dialéctica. Este ascenso,
exige permanecer en la vigilia de la atención, en la lucha cotidiana que debe
librarse para construir un mundo justo, libre y prospero que fundado en
verdades arquetípicas universales de todos los tiempos continúe la obra del
maestro Fundidor del fuego del Esplendor Hiram Abiff; quién se regenera en todo tiempo siendo el
dios Adonis muerto; Pitágoras proscrito; Osiris asesinado; la diosa muerte que
muere por los nuevos nacimientos; Orfeo despedazado, Jesús Crucificado;
Giordano Bruno condenado y ejecutado o
Jacques de Molay traicionado y quemado.
Estuve leyendo y meditando,
muchos menos de lo que hubiese querido, por las circunstancias de la vida
profana y una pregunta seguía inquietando espíritu ¿Cómo hacer este
renacimiento solsticial sí a menudo es posible que vea sólo en el símbolo, en
los símbolos, alusiones éticas o enseñanzas morales? Pues entendiendo que más
que esto, los símbolos son la Luz Solar Blanca que se descompone en un color
diferente en cada alma; y que para hacerlo debe ir acompañado del silencio,
virtud fundacional del iniciado. ¿Por qué el silencio? A decir de Maestro
Carlyle, el Silencio es el elemento en que se plasman las grandes cosas para
salir a la larga a la luz meridiana de la vida completamente moldeada y
majestuosa. ¿Por qué en silencio? porque hablar es muy a menudo el arte de
ocultar los pensamientos. Hablar es el modo de suspender y sofocar la reflexión
y la razón. Porque el habla es medio temporal y el silencio es un viaje eterno.
Por esto el silencio es el
eterno deber del hombre iniciado. Con el silencio el alma se aísla de los
sentidos, acalla sus pasiones, se contempla a sí misma y se transfigura en los
símbolos. Con el silencio el alma atrae aquello que secretamente alberga, por
ello no atraemos lo que deseamos sino lo que somos. Es por esto que el símbolo
que es una encarnación y revelación del infinito, asimilado en silencio se
funde en lo finito, para hacerse visible y cognoscible y guiarnos a todos. El
hombre vive, trabaja y existe en y por medio de símbolos. La palabra, la
lengua, los números, las ideas, los conceptos, las imágenes o las
representaciones son símbolos que nos hacen dichosos o desventurados. Así, los
símbolos están ahí para que el hombre se revele a sí mismo mientras los
descubre. Descubrirse a sí mismo es vivir una vida poderosa, sabia y serena. De
tal manera, que siendo guiados a través de símbolos todo lo que el hombre hace
es la visible encarnación de su pensamiento; sus acciones provienen de las
ideas o semillas que contempla, y estas a su vez, crean las circunstancias en
las que vive. Los actos del hombre, son la revelación de la fuerza mística que
le otorga el evangelio de la libertad, tan real como simbólico. El pensamiento
y la acción son los carceleros del destino o los ángeles de la libertad.
La polisemia inagotable de los
símbolos, comunican un significado manifiesto y latente, aparente y oculto más
allá de la moda del pensamiento de cada época, siglo o era. Es decir, el
simbolismo es permanente, es un acto intencional de la conciencia y se funda en
la esencia de la cosa en sí, que por su naturaleza es incomunicable. Sin
embargo, su interpretación es diferente en cada época y para cada hombre, es
producto de la exaltación de las virtudes individuales y sociales que
experimenta interiormente el ser espiritual de cada hombre. Estos, los símbolos
como el dios Sol o la diosa madre, abren las puertas de la comprensión de
verdades que se ocultan en las formas. Así tal y como escribe James Alllen ahí
reside la absoluta y justa Gran Ley: que la vida del hombre ha sido ordenada
con justicia, que todas las experiencias pasadas, buenas o malas son el
resultado equitativo de la acción de su ser poco evolucionado aún, pero en
constante progreso hacia su perfección.
De esta forma todo hombre es
más que cuerpo y alma, es el Logos que continúa derramando vida por todo el
universo crucificado en la cruz de la Materia. De tal suerte que, instruidos por el héroe del mito solar, por
Mitra, Horus, Freyr, Bacio, Adonis, Jesús, Huetsilopochtli o el maestro De
molay, después de haber nacido de la virgen cósmica en la materia, estamos
convocados a renacer en la primavera, donde reside el germen fecundante de la
vida y del espíritu, atravesando las etapas del sendero: purificación,
iluminación, y unión; vigilando el pensar, el sentir y el actuar,
identificándonos con la vida y no con las formas, convirtiéndonos en un niño
“si no os hacéis como niños, no entrareis en…”, vendiendo los bienes del ego
que cautivan a nuestro corazón, viviendo como el héroe solar que habiendo
nacido una y otra vez en la caverna platónica, mística y virginal debe salir a
lo largo de su vida para acercarse a los peligros y tinieblas, a la ignorancia
y la injusticia, a la pobreza y a la carencia y poder así fortalecerse en
sabiduría y poder hasta que alcance la segunda iniciación, el bautismo de
espíritu, el camino hacia Jerusalén, el baño de fuego, el descenso a los
infiernos de la soledad y el abandono, la muerte en la cruz; es decir, hasta
que logre hallar la justicia oculta que gobierna la vida; conducirse por el
orden y no el caos; pulir la piedra bruta; progresar en el conocimiento humano
que es la esencia de la búsqueda masónica; trabajar en el perfeccionamiento
moral y espiritual, individual y colectivo; en el poder y no la debilidad, en
la libertad, igualdad y fraternidad, en el sacrifico por la humanidad como lo
hicieran Querzalcoalt, Mitra, Baco, Dionysos, Baldur, Bal/sab, Esculapio,
Jaciento, Mardue, Jesús, Bel Merodac, Buda o los grandes Maestros.
Acepto que al igual que la
luna atravesamos fases de vacío para ser llenados nuevamente. Somos iniciados
inspirados en la espiritualidad de una regla y en la libertad de pensar para
unir lo disperso de la sociedad, para desarrollar el individuo que nos
constituye y la comunidad que nos alberga, para integrar la reflexión en la
acción social. Estamos aquí para emanciparnos juntos; para entender que no hay
dogma o consigna que se deba imponer; para hacer el esfuerzo de construir el
edificio de las propias convicciones, para construir templos que se eleven con
la luz inconformista, revolucionaria y permanente de la dignidad de la persona
humana; para rechazar los extremismos, los fanatismos y las injusticias, para
no retroceder ante el sacrifico por los demás, para poder realizar el anhelo
del corazón humano: ser la voluntad del Ser, la conciencia del universo.
Es mi palabra queridos
hermanos.
JAMM
Convicciones circunstanciales después del Solsticio I
![]() |
| Sembrador a la puesta del sol Vincent Van Gogh Kröller-Müller museum |
jueves, 12 de mayo de 2022
La federación Nacional OMMI presente y futuro
El futuro hace parte de las fugaces visiones de los hombres y de las sociedades. Es una idea, una metáfora, un camino difuminado que vemos perderse entre los velos de la imaginación.
Hablar del futuro de alguien o de algo es solo una
especulación, un prospecto de vaticinio que tiene tintes emocionales con una
gran carga de deseos y sentimientos.
![]() |
| El Jardín de las delicias El Bosco, Museo Nacional del Prado, Madrid |
Las ciencias creadas por la humanidad apuntan a tener
opciones seguras en diferentes aspectos, la comodidad de una proyección en aras
de mejorar la calidad de los horizontes, es una apuesta a la que todos queremos
ir, pero que no tiene estrategias infalibles o fórmulas mágicas que aseguren
que los conceptos presupuestados se cumplan como una regla de la matemática, la
cual incluso, podría llegar a ser tan relativa como la misma existencia.
Hoy nos enfrentamos a una época acelerada, digital,
virtual e impersonal, una época de pandemias, de aislamiento social, de
movilizaciones ciudadanas violentas y de violencia de estado, una época donde
los vientos de guerra y la amenaza nuclear dejaron de ser ficción.
Los masones transitamos en la modernidad de un
presente dinámico que varía según las tendencias económicas, las ideologías
políticas polarizadas y un ambiente de globalización, donde las fronteras
geográficas se mantienen, pero las humanas son cada vez menos claras.
Hacemos parte de un futuro diseñado en el siglo XX ,
que no se parece en nada a los seres vestidos con atuendos brillantes , con
antenas en la cabeza y con poderes telequineticos que mostraban las películas
de los años 50 y 60. Por el contrario, en nuestro flamante siglo XXI,
encontramos al interior de las logias a unas personas vestidas de color oscuro,
con bandas, mandiles, caduceos, espadas, velas, candelabros y finos lenguajes,
más acorde con el siglo XVIII, que con
la época de la red mundial de información y la volatilidad de las tradiciones.
No obstante, nuestro trabajo basado en la ritualista y
la simbología continua tan vigente hoy, como tres siglos atrás, es una cuestión
de evolución y de adaptación, las mismas que han garantizado la supremacía de
la especie humana y que nos han tocado por características innatas, aunque cada
vez mejor aplicadas a los retos de la modernidad.
Nuestro futuro como método y estrategia, se ve
cimentado en la riqueza de una tradición iniciática que tiene múltiples
orígenes y que comparte conceptos con el desarrollo de la civilización
contemporánea y su interacción con los diversos entornos en los cuales se
aplica. Pero ese futuro depende en gran medida de un presente bien aprovechado
y de nuestra capacidad de transformación, dando forma a una propuesta de
trabajo simbólico aplicado a las condiciones reales y actuales de los miembros
de la orden, así como a la realidad social y mundial que nos envuelve.
Los trabajos masónicos deben conservar su gran
fortaleza simbólica y nuestros rituales deben ser el complemento de la
ejecución profana, donde el espíritu humanista cultivado en logia, se expresa
como una sinfonía de saberes, sentires y acciones en torno al progreso de los
seres humanos, incluidos nuestros propios hermanos.
La época actual exige la versatilidad de las ideas y
la innovación de las relaciones.
Somos el resultado de un crisol de conocimientos, de
un sin fin de promesas y de un número infinito de palabras, que no son más que
la expresión de la necesidad constante de los seres humanos por trabajar juntos
entorno al calor de la confianza, de la fraternidad y de los ideales comunes.
Nuestra orden, hoy en día es el futuro de la masonería
tradicional, nuestra propuesta de inclusión social, de género y de libre
pensamiento, la laicidad con respeto y tolerancia, así como nuestra tendencia
fraterna, hacen juego con la heterogenicidad de los métodos de la civilización
actual. Nuestro presente cambiante y modulado debe ser la fortaleza donde se
cimentan las bases de aquel futuro incierto, pero con buenas perspectivas.
La francmasonería moderna exige un presente digno de
su pasado.
Nuestra orden debe continuar en un ascenso en búsqueda
de la verdad y de un mundo más justo, más humano, más libre y más tolerante con
las diferencias de cada cual. Tenemos un futuro por construir, donde las
piedras pulidas van a ser acomodadas, no por las llanas y los palustres de los
obreros calificados, sino por las hábiles manos de seres que evolucionan con el
cambio y que se adaptan permanentemente a su entorno.
Es mi Palabra GGC
miércoles, 13 de abril de 2022
El ara y su simbolismo
Cuando nos iniciamos en la Masonería e ingresamos al
taller, algo sorprendidos, analizamos su simbolismo, aquello que nos impactó,
realizamos nuestro primer trabajo, un trazado en el que plasmamos ese paso a
paso, recordamos el impacto que tuvo en nuestros sentidos, emociones y
racionalidad, observamos e interpretamos desde el silencio lo que representa.
El H:. Experto nos explica, la marcha, saludo y toques; algo confundidos
pensamos en aquellos viajes ruidosos y tormentosos que en su momento nos
aclaran. Entonces ya finalizando llegamos allí, al Ara, cerca de Oriente a
juramentarnos.
¿Entonces que es el ARA, o que representa?
![]() |
| La Parábola del comerciante Rembrandt Gemäldegalerie, Berlin |
En logia, está representada mediante una figura
prismática que lleva en lo alto un triángulo con tres luces, cuyas caras miran
hacia el Occidente, el Sur y el Norte respectivamente, es el símbolo de lo
invisible por excelencia, representa la eternidad, lo secreto, lo misterioso,
lo desconocido y en general, a las fuerzas ocultas que existen en el universo,
cuando el iniciado realiza su promesa de honor, se retira de allí como una
persona nueva.
Tiene un alto valor e importancia simbólica, espacio
sagrado en el que se prestan los más solemnes juramentos de lealtad a la logia
y su constitución, como manifestación visible de una energía invisible y
trascendente. Sentir espiritual de nuestro corazón, hemos aceptado nuestros
compromisos internos y hemos prometido cumplirlos y llevarlos a cabo, es
comprender que cada vez que pasamos junto a él, estamos dando una muestra de
respeto al símbolo y a todo aquello que representa,
El ALTAR DE LOS JURAMENTOS, al que también se le da el
nombre de Ara, viene del latín ARA o ARAUS, vocablos que en términos castizos
se traducen como ALTAR o PIEDRA DE LOS SACRIFICIOS; en Astronomía, se conoce
como sinónimo de la Constelación Austral, bajo el Signo de Escorpión; además de
que en la Mitología también se conoce como símbolo del FUEGO y del SOL, se eleva desde los cuadros blancos y negros
del pavimento de la logia, los que simbolizan la dualidad emergente de los
pares de opuestos. sobre los que el iniciado debe desarrollar su existencia,
manteniéndose equidistante de ellos, sin exaltarse ante los éxitos, ni hundirse
ante las desventuras.
Dentro del Ara Masónica podemos encontrar diversos
objetos que cumplen un propósito meramente simbólico y que tienen como objetivo
llevar a los masones y masonas a un estado de espiritualidad en el que los
trabajos de una logia puedan estar efectivamente abiertos. La luz eterna que
debe estar encendida antes de abrir los trabajos, la constitución del Derecho
Humano, una Escuadra y el Compás, que como sabemos constituyen las Tres Grandes
Luces de la Masonería.
El hombre es una tríada, y pertenece simultáneamente
al reino biológico, al psicológico y al social.
Podemos considerar la Logia como un micro cosmos, el
Ara debe entenderse como un punto que constantemente se repite en el universo,
y que debe ser el lugar sagrado para para la introspección de sí mismo, la
observación de sus propias cualidades y defectos.
LA ESCUADRA
La Escuadra, como Símbolo Masónico es tan antigua como
la misma Masonería, pero su uso en las Artes Gráficas se remonta hasta la Edad
Media, puesto que fue adoptada desde entonces por nuestros Hermanos Albañiles
en esa época.
Es un instrumento compuesto por dos líneas que se unen
formando un ángulo recto de imprescindible necesidad en el arte de la
construcción, al obtenerse de la unión del nivel (igualdad) y la plomada
(rectitud) es una herramienta perfecta como simbolismo de rectitud, equidad,
justicia y virtud, contiene lecciones científicas, y muy elevadas enseñanzas
Morales, por cuyo motivo se le considera también, como uno de los instrumentos
alegóricos indispensables para lograr propagar gráficamente los conocimientos
Masónicos, que se imparten en todas las Logias, puesto que sus trabajos deben
desarrollarse, bajo la más estricta Discreción.
El ángulo recto, formado por la Escuadra, es el
emblema de la estabilidad y aparente inflexibilidad de las leyes físicas. Los
dos lados que concurren a definirlo se encuentran a distancia angular de 90
grados, que corresponde a la cuarta parte de la circunferencia.
Es un elemento que tiene diferentes significados
dependiendo del tema que estemos abordando, del lugar que ocupe en el templo y
del sistema masónico en el que estemos trabajando. Pero en términos generales,
dentro de un Ara, la escuadra representa el aspecto terrenal del hombre. Además
de los deberes morales y la rectitud.
El Aprendiz Masón usa la Escuadra como su único y
adecuado Signo, tomando en consideración que a cada paso que da, la va marcando
en su camino, con el fin de no desviarse jamás en su marcha hacia la Verdad y
la Perfección, puesto que puede tomar senderos escabrosos, que puedan retardar
o interrumpir su feliz viaje, sin duda le proporcionará la satisfacción de
haber cumplido con sus Deberes, como persona de bien, y como Masón o Masona
dentro y fuera de la Logia, puesto que a eso se refieren las enseñanzas,
contenidas en la interpretación que se le atribuye a la MARCHA DEL APRENDIZ
MASÓN, desde el momento de iniciada entre las Columnas del Templo, hasta
alcanzar el Ara de los juramentos, lo que indica, que sólo con Seguridad y
Firmeza, debe principiar a dar sus primeros pasos, por el camino de la Virtud,
hasta que su misión haya terminado.
EL COMPAS
Es la tercera de las Luces inanimadas del Templo; es
el símbolo que representa nuestra institución que abarca a todos los HH y HHA:.
del mundo, del Amor Fraternal, del Amor a la Humanidad sin excepciones ni
exclusiones.
El Compas se coloca sobre la constitución, abierto en
45 grados, con el vértice hacia el Oriente. La punta que hace centro
representa, simbólicamente al hermano, y el círculo que encierra la otra punta,
representa el campo de acción sin límites, en que este H o Ha:. irradiara la
Luz, principios morales, intelectuales y masónicos. Debemos emplearlo en la
construcción de nuestras obras, que asegura Belleza, Estabilidad y perfección.
Símbolos de virtud, que es la medida de la vida y conducta de los masones y
masonas.
El compás tiene un significado en conjunto con la
escuadra y dependiendo del grado en el que se encuentre trabajando la logia,
estos irán cambiando de posición. De tal manera que se dé a entender que
mientras más alto sea el grado, más se avanza en el dominio de las pasiones y
lo terrenal.
En nuestra iniciación Masónica, la V. Ma. nos indicó,
que debíamos guiar nuestros pasos con la regularidad y precisión que el compás
nos señala.
La Escuadra y el Compas, nos hacen comprender, el
camino que debemos seguir en nuestros estudios, investigación y comportamiento,
este binomio, ornamenta nuestro Escudo Masónico.
La Constitución, la Escuadra y el Compas, son las
luces de una Logia, y su presencia hace JUSTOS los trabajos, nuestra misión
como Sociedad Masónica, es impartir sus teorías, por medio de conceptos muy
elevados, mediante los sistemas SIMBÓLICO y FILOSÓFICO, y enseñanzas MORALES,
FILOSÓFICAS y CIENTÍFICAS.
martes, 5 de abril de 2022
Cruzadas del siglo XXI
![]() |
| De Vietnam a Ucrania Mural Palermo- Buenos Aires Argentina |
Estamos asistiendo a uno de los momentos más aciagos de la historia reciente de la humanidad, un momento en que las herramientas simbólicas parecen no tener eco, los ruidos de la guerra ahogan las fraguas y los malletes, y la desesperanza invade los templos milenarios de los maestros masones. Acaso ¿El delta luminoso ha menguado su luz?, ¿Será posible que las herramientas simbólicas se hayan roto ante nuestros ojos?
El cambio climático, producto de una depredadora sed
de capital y poder, ha venido cambiando nuestro ambiente a pasos agigantados,
la crisis alimentaria global da cuenta de un proceso casi imparable y
autodestructivo donde el aire caliente y contaminado inunda cada célula, cada
rincón del cuerpo, cada mutación, cada pensamiento.
Derivada de la crisis climática surgió una pandemia,
que en menos de un mes sumió a la humanidad en la incertidumbre, en el terror
de ver pasar la muerte por la ventana y de respirarla en cada bocanada de aire,
una infección feroz que todo lo infiltra y que todo lo toca. Vimos los muertos
en contenedores fríos apilados en Europa, en Asia, en América del norte,
presenciamos las calles vacías en nuestras ciudades y los supermercados
alojando uno que otro paquete, esperando a alguien que por fin desocupara el
ultimo anaquel.
No obstante, en aquel horizonte oscuro, una luz de
esperanza nos dio buenas nuevas, y la misma tecnología que ha calentado la
tierra y que derrite los polos, nos dio una manera de vencer a ese enemigo
antiguo y recurrente, aquel que es imposible de eliminar y que se reproduce y
evoluciona a velocidades inimaginables, un virus. Parecía que estábamos
salvados y que nos reconciliábamos con la existencia, que las tasas de
mortalidad volverían a caer y que la sobrepoblación seguiría su rumbo
catastrófico.
La vacuna relámpago y la carrera biológica puso en la
pista a las grandes potencias del mundo, ¿Pfizer o Sputnik?, ¿Sinovac o
Janssen?, ¿acaso la guerra fría no era cosa del pasado, acaso el muro de Berlín
no había caído en el 89?
Guerra, ¿quién diría Guerra en el siglo XXI?, sería impensable
después de una pandemia, o eso dirían en algún magazín light de algún noticiero
de las 7 de la noche.
Guerra, sí.
La guerra inicio otra vez, así como un virus infiltra los inermes ADN de sus víctimas, así como la capa de ozono sucumbe ante la polución, así como los corazones se endurecen y se acostumbran a las bombas y a los helicópteros artillados, así como los portaaviones rompen las olas del mediterráneo, el mar báltico y el mar negro, igual que siempre, la guerra ha vuelto.
Alguien dirá: nuestro país ha estado en guerra por
décadas, o sufrimos más por la pandemia en Colombia porque somos un país con
profundas desigualdades o, si, hemos contaminado el rio Bogotá borrándole la
historia de los conquistadores españoles que fueron de los primeros en teñirlo
de rojo.
Sí, es cierto, lo local es el reflejo de lo global.
Pero ahora estamos en peligro todos, todos como
especie, incluso siendo depredadores, invasores y devastadores de planetas, no
deberíamos desaparecer así no más.
Hoy debemos tomar como arma, la razon, como escudo la
tolerancia, y como arenga, la necesidad de que hombre y mujeres marchen juntos
en búsqueda de un ideal común: La paz, el bienestar colectivo y la construcción
de sociedades justas, lejos de la vanidad, la ignorancia y el fanatismo.
Pero ¿Cómo hacer frente a enemigos tan temerarios?
![]() |
| The Warrior Jean Michel Basquiat 1982 |
Nos queda la Fé, o la íntima persuasión de la conciencia fundada en la razón y el estudio de la naturaleza de las cosas y del espíritu humano. No una fe ciega, no una fe imposible, sino una fe de la bondad, una fe que no vamos a encontrar en ídolos políticos trepados en atriles o tarimas, ni en mesías cargados de dólares y de balas de mortero. Una fe que nace de las personas buenas y que aún creen que podemos lograr algo que nos salve de la hecatombe.
La misma fe que nos llevó a convencernos de que el
dialogo era la única forma de abordar el paro nacional, la misma que nos
permitió pensar en colectivo cuando nos vacunaron en la pandemia, la misma que
nos hace pensar que aun somos merecedores de este mundo y de sus maravillas.
Nos queda la esperanza o la perspectiva futura del
bien, el presentimiento de la recompensa, basada en la ley del equilibrio
universal; pues, así como tras de la noche viene el día y tras de la tempestad
viene la calma, así después de los dolores que algunas veces nos aquejan,
debemos creer que vendrán días de calma y bienestar, en que nuestro espíritu
reposará.
Pero es una esperanza firme, aquella que nos alienta a
pensar que los que ayudan a los refugiados en la frontera de Polonia, lo hacen
por amor al otro, por empatía con el sufrimiento. La esperanza de una nueva
Colombia donde el hambre sea historia de un pasado difuso y que la equidad en
todos los aspectos de la sociedad sea una visión calara del futuro.
Y nos queda el amor fraterno, o la sensación
indefinible que brota del alma a la sola idea del sufrimiento, que nos impulsa
a consolar el infortunio, sin premeditación, sin condiciones y sin el intento
de la recompensa. Es el abandono del orgullo y de la vanidad, que a veces se
esconden entre las campañas sociales por los pobres y desvalidos buscando
reconocimiento o dadivas entre los desprevenidos.
Es una fraternidad de corazón, un sentir por el otro,
genuino, autentico, con la consiente sensación de amor entre iguales, que están
en diferentes situaciones de la vida.
Fe, esperanza y amor fraterno es lo que gritan los
maestros del compás y la escuadra.
De la luz eterna del amor sincero por el otro y del
solido mallete de los obreros de la verdad y la razón.
Es mi Palabra
G:.G:.C:.
M:.M:.








