domingo, 1 de marzo de 2026

La Masonería Mixta de LE DROIT HUMAIN en el contexto contemporáneo


 La Federación Colombiana de la Orden Masónica Mixta Internacional LE DROIT HUMAIN, junto con las Respetables Logias Jacques de Molay – Estrella del Sur – María Cano, se permiten extender una fraternal y respetuosa invitación al conversatorio:

“La Masonería Mixta de LE DROIT HUMAIN en el contexto contemporáneo”

Este espacio de reflexión convoca a la comunidad masónica y a todos aquellos interesados en el pensamiento iniciático, la tradición humanista y el compromiso ético de la Orden en el mundo actual.

En un tiempo de profundos desafíos sociales y culturales, la Masonería Mixta reafirma su vocación universal de libertad, igualdad y fraternidad, promoviendo el diálogo sereno, el pensamiento crítico y la construcción consciente de ciudadanía.

Contaremos con la participación de:

  • María Esperanza Rueda Ariza, Vicepresidente del Consejo Nacional.

  • Jesús Calle, Gran Comendador de la Federación Colombiana.

📍 Lugar: Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda
Auditorio del Edificio del Café
Carrera 9 N.º 36-43 Pereira

📅 Fecha: Miércoles 4 de marzo de 2026
🕢 Hora: 7:30 p.m.

Será una reunion abierta en espíritu de fraternidad y estudio, donde la palabra será herramienta de construcción y la reflexión, piedra viva del Templo interior.

Esperamos contar con su presencia para compartir este momento de luz, pensamiento y encuentro fraternal.

Fraternalmente. 🜂

Las Columnas B y J en el Primer Grado Simbólico

Cuando el Aprendiz es conducido por primera vez ante las Columnas B y J, no se encuentra simplemente frente a dos estructuras simbólicas heredadas del Templo de Salomón. Se encuentra, en realidad, ante sí mismo.

Las columnas no son piedra: son conciencia. No son ornamento: son advertencia.

B — la Fuerza.
J — la Estabilidad.



Pero en el Primer Grado estas palabras no deben entenderse en su sentido exterior. La fuerza de la que se habla no es la del músculo ni la de la imposición; es la fuerza de sostener el silencio cuando el ego desea hablar, la fuerza de desbastar la propia piedra cuando duele reconocerse imperfecto. Es la energía moral que impulsa al Aprendiz a comenzar su obra interior.

Y la estabilidad no es quietud inmóvil; es fidelidad al propósito. Es permanecer firme cuando la mente vacila. Es aprender que el crecimiento no se da en la exaltación, sino en la constancia.

Las columnas se alzan como polaridades necesarias. Entre ellas se abre el umbral. No se trata de elegir una sobre la otra, sino de comprender que solo el equilibrio permite el paso.

El mundo profano vive en los extremos: exceso de fuerza que deviene violencia, o falsa estabilidad que degenera en rigidez. El Templo, en cambio, enseña armonía. La verdadera arquitectura comienza cuando la fuerza es guiada por la conciencia y la estabilidad es nutrida por la voluntad.

El Aprendiz atraviesa entre B y J vendado. Y ese detalle es profundo: aún no ve. Aún no comprende plenamente lo que representan. Pero el símbolo comienza a actuar en él, silenciosamente. La iniciación no es un acto que se explica; es una semilla que germina.

Las columnas también nos recuerdan la dualidad esencial del ser humano: luz y sombra, impulso y reflexión, emoción y razón. Negar uno de estos aspectos es debilitar la estructura interior. Integrarlos es comenzar a construir el Templo vivo.

En el plano más íntimo, B puede entenderse como la energía que nos impulsa a transformarnos; J, como el principio que nos ordena y nos centra. Sin fuerza no hay avance. Sin estabilidad no hay permanencia. Sin ambas no hay iniciación verdadera.

Cada vez que el Aprendiz entra al Templo y contempla las columnas, debería preguntarse:
¿Mi fuerza está al servicio del bien?
¿Mi estabilidad nace de la convicción o del miedo?

Las columnas no juzgan; simplemente permanecen. Son testigos mudos del trabajo interior de cada Hermano.

Al final, comprender B y J no es memorizar su significado, sino vivirlo. Porque el Templo de Salomón fue de piedra y cedro; pero el nuestro es de voluntad y conciencia. Y solo se sostiene cuando las dos columnas interiores están firmes.

Las Columnas B y J no custodian la entrada del Templo. Custodian el tránsito hacia una versión más elevada de nosotros mismos.