miércoles, 11 de octubre de 2017

Palabras del M.•. P.•. S.•. G.•. C.•., Gran Maestre de la Orden M.•. Il.•. Hno.•. DANIEL BOLENS

Muy Ilustres Hnos.·. y Hnas.·. Grandes Maestres de honor, Muy Ilustre Hermana Gran Maestre adjunto, Muy Ilustres Hnos.·. y Hnas.·. Miembros del Supremo Consejo, Dignatarios y vosotros todos mis Muy Queridos Hnos.·. y Hnas.·.
Encontrarme hoy en este sitial, ante ustedes, es para mí un enorme honor. Es también mucha emoción ya que sé la importancia de las responsabilidades que me incumben. Se trata del desarrollo de la Orden y su sostenibilidad. Además, estoy muy impresionado de ocupar un lugar que fue el de grandes Masones, nuestros pioneros; el lugar también de mis antecesores inmediatos quienes supieron aportar, con dedicación y competencia, su piedra a nuestro edificio. Reanudar y llevar esta antorcha pues no es ciertamente simple, me doy cuenta, pero la confianza que es depositada en mí me conmueve y me anima. Más allá de mi persona, mi nombramiento es también un honor para mí federación, la Federación suiza. Pero aún más, quiero considerar esto, ante todo, como un reconocimiento al aporte de todas las pequeñas Federaciones a nuestra Orden.



Esas veintiuna pequeñas federaciones, son las que le confieren a LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO su carácter internacional y verdaderamente mundial y garantizan la mayor parte de su diversidad. Estoy convencido de que el desarrollo de la Orden y su futuro, depende en gran medida de estas Federaciones, a veces vulnerables y fluctuantes quizá, pero en su mayoría, animadas de un ideal sólido y de una fuerte voluntad de progresar. Hoy, las pequeñas Federaciones están verdaderamente al orden del día, esto me enorgullece y me alegra. En el final de este Convento, grandes y pequeñas Federaciones, Jurisdicciones y Logias Pioneras reunidas, disponemos de las herramientas necesarias y de la voluntad para seguir trabajando en la perpetuidad de la obra y en su desarrollo. Sabemos que nunca nada es definitivo ni estático; que todo cambia, que nunca nada se da por sentado y que todo debe ser constantemente imaginado, recreado y reinventado. Deleitarse en el “status quo” sería muy perjudicial. Por supuesto, no es el momento de presentar en detalle las tareas y los proyectos que serán los del Supremo Consejo en los próximos años. Sólo quiero esbozar algunos principios y líneas de trabajo.
Se espera de él que tome las decisiones y responda concretamente a los problemas planteados. Pero está claro que por sí solo no puede controlar todos los conocimientos y todas las habilidades esenciales para realizar eficazmente el conjunto de sus tareas. En consecuencia, las distintas comisiones del Supremo Consejo buscarán las habilidades y los dictámenes que les faltan donde se encuentran, es decir, ante las federaciones, jurisdicciones o logias pioneras. La apertura es necesaria y es un estado de ánimo que debe prevalecer.

Una obra importante será la elaboración de rituales de referencia a todos los grados, lo que implica proseguir el trabajo emprendido por el precedente Supremo Consejo, delimitar los fundamentos del Rito, del grado 1° al 33°. El Rito escocés antiguo y aceptado admite una visión muy amplia y plural de los rituales y es importante poner a disposición de todos, guías y referencias. El Supremo Consejo debe estar en condiciones de ofrecer modelos de rituales que cumplan con el espíritu de LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO en toda su diversidad.

Así, no se puede ignorar la cuestión de la representación de las federaciones dentro de las instancias de la Orden, el Supremo Consejo y el Convento internacional. Corresponde al nuevo Supremo Consejo analizar estas cuestiones y llevar a las federaciones sus reflexiones para que puedan formular sus propuestas en el próximo Convento internacional. Esto es una obra que requerirá una amplia concertación y sobre todo, una aportación de ideas innovadoras. El trabajo pues, no faltará. El Supremo Consejo se esforzará a su nivel, como ustedes lo harán en el suyo, realizando lo mejor posible sus tareas administrativas y asociativas. Esto lo haremos con el objetivo de la simplificación de los procedimientos. Sin embargo, tendremos presente que el objetivo de estas actividades sólo es proporcionar un zócalo en el cual puede basarse el trabajo simbólico e iniciático y la acción masónica, primera razón de nuestro compromiso dentro de nuestra Orden.

Mis Hermanas y Hermanos, nuestra Orden se fundamenta en tres pilares indisociables que le confieren su identidad y su originalidad: mixidad, continuidad iniciática e internacionalismo. Este tercer pilar es el que le aporta su diversidad. Promoverla sigue siendo LA prioridad, ya que es a través de ella que podemos tender hacia lo universal. Nos lleva a superar todos los particularismos para ubicarnos más allá de cualquier modelo ideológico, cultural, social o político. Nos incita a encontrar al Otro, no solamente reducido a sus conceptos culturales específicos, y a situarnos fuera de las limitaciones de tiempo y espacio. Lo universal hacia el cual queremos tender es un ámbito infinito que nos supera, donde todo es posible, donde todo queda por ser descubierto. ¡La divisa del Rito “Ordo ab chao” y nuestro internacionalismo nos dejan entrever que aspirar a lo universal es una utopía accesible, dado que se inscribe en la DIVERSIDAD! Mis Hermanas y Hermanos, LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO me parece ser mucho más que una Orden. Me gusta pensar que se trata de una Obra, una obra colectiva, guiada por el reparto de un Ideal. De esta obra, todos somos responsables, individual y colectivamente. Quiero concluir dirigiendo, en nombre de todos nosotros, algunos mensajes de fraternidad y profunda gratitud. Me dirijo en primer lugar a nuestra Muy Ilustre y Muy Querida Hermana Yvette Ramon, quien, durante cinco años, y a pesar de algunos dramas personales, presidió con lealtad, valor y perseverancia los destinos del Supremo Consejo y de la Orden. Muy Ilustre Hermana, querida Yvette, usted ha recogido el legado que le fue dado por su predecesor y ha sabido transmitirlo hoy, magníficamente enriquecido con su experiencia.

Gratitud también, desde el fondo del corazón, al Muy Ilustre Hermano Klaus Frösen, Gran Maestre adjunto hasta la fecha, por el gran trabajo que realizó. Un Hermano de inmensa cultura, que me enseñó mucho y a quien debo mucho. Gratitud también a todos los miembros del Supremo Consejo que dejan su cargo, quienes trabajaron con competencia y dedicación, contribuyendo también a mantener viva y luminosa la llama de LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO. Gracias a las obediencias amigas que nos honran con su amistad al estar presentes y compartir con nosotros este gran momento que representa nuestro Convento internacional. No hay que olvidar tampoco el agradecimiento a todos los organizadores y a los voluntarios que, a veces en la luz, y más a menudo en la sombra, han permitido el buen desarrollo del XV° Convento Internacional y han contribuido a su éxito. Y luego, mis Muy Queridos Hermanos y Hermanas, gracias a ustedes, todos, Delegados de las Federaciones, Jurisdicciones y Logias Pioneras; y también ustedes, Hermanas y Hermanos que vinieron a participar en este Convento y a esta Tenida de Clausura. Su presencia es testimonio de la fuerza de los lazos que nos unen. Informad en vuestros Orientes, a todos los Hermanos y Hermanas, los muy fraternales mensajes de este Convento internacional y los saludos del Gran Maestre y del nuevo Supremo Consejo. 


He dicho. Mayo 28 de 2017 (e.·.v.·.)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El Método Masónico

El método masónico alegórico y simbólico por excelencia, sigue estando vigente a pesar de los drásticos cambios de contexto a los cuales se ve expuesto, y de los cuales se reviste para incursionar en una modernidad de desafíos y de retos intelectuales.
El origen humanista y social de la masonería apunta hacia un abordaje particular del conocimiento y de los modelos estructurales de pensamiento que ponen al ser humano y a su dinámica social en el primer plano de estudio y de intervención, siendo la transformación personal de cada uno de sus miembros el paso fundamental para el cambio colectivo.

Mucho se habla entonces, del método masónico y de su manera singular de operar, permeando el modo en el que nos apropiamos de los conceptos y la manera en que los aprovechamos en bien de la construcción de nuevas propuestas de desarrollo.
No obstante y aunque el conocimiento es evolutivo y dinámico, el método masónico continua insistiendo en una forma de aprendizaje basada en la interpretación de símbolos y rituales que persisten en el tiempo y que evocan tiempos pasados y misteriosos.

Por su parte, el aprendizaje es una construcción consiente en torno a situaciones del mundo que nos lleva a elaborar idealizaciones de la realidad a través de representaciones, haciendo uso de las habilidades del pensamiento. Estas representaciones son las ideas que elaboramos o replicamos y que permiten configurar modelos desde los cuales escribimos, interpretamos, explicamos, predecimos, evaluamos y creamos nuevo conocimiento para interactuar en contextos sociales y naturales.

Autorretrato con collar de espinas.
Frida Kahlo
Harry Ransom Center, Texas USA

A lo largo de la historia del método masónico y sobre todo, en los últimos años, han aparecido diversas posturas en cuanto a la pertinencia de un desarrollo didáctico estructurado de la forma de acceso al conocimiento  que ofrece nuestro sistema de enseñanza, y al tipo de proceso que se debe llevar a cabo desde el primer grado simbólico.
En este aspecto debemos tener en cuenta que el conocimiento es amplio y que la profundización en ciertos aspectos y ciertas ramas de la ciencia es inevitable. Por lo tanto cada uno de los iniciados en un universo de saberes, experiencias y vivencias que hace que la estrategia metodológica deba ser flexible y adaptable a las personas y sus contextos.

Ahora bien, la controversia crece cuando se habla del tipo de acompañamiento a los iniciados en su proceso. Desde el punto de vista didáctico hay tres componentes planteados por Chevallard que conforman un triángulo donde, en los polos están situados: el saber, el maestro y el aprendiz y en su centro se ubica el conocimiento, siendo este, el resultado de la interacción de sus tres componentes fundamentales. El papel de cada uno es definitivo para llegar a un proceso de desarrollo cognitivo que pueda ser operativo en la realidad, pero ¿Cuál de los tres es el más importante? Teniendo en cuenta que 1. El saber puede ser tan complejo o tan simple que el aprendiz podría confundir el camino a su abordaje 2. El maestro puede influir de diversas maneras sobre el proceso de aprendizaje y puede sesgar el descubrimiento de lo esencial y 3. El aprendiz podría iniciar su formación sobre bases poco estructuradas y en ocasiones erróneas.

La masonería ha explorado diversas formas de dinamizar este triángulo, común a todas las formas de aprendizaje, y ha intentado crear un camino hacia la transformación del saber en conocimiento colectivo, útil para la propuesta de desarrollo que trae implícito un método poco neutral en aspectos políticos, sociales y de acción para un mejor futuro.

El papel del maestro masón en esta estrategia de aprendizaje del conocimiento está enfocado en coadyuvar en el proceso de apropiación de la simbología como medio de racionalizar los fenómenos humanos y su impacto en el contexto propio y grupal.

¿Qué tanto se debe influir en el proceso de apropiación de las alegorías masónicas?

Hay diversas posiciones al respecto que van desde una tendencia conductista donde los maestros son dueños de la verdad y poco a poco van entregando su conocimiento a los iniciados, no sin antes aplicar métodos evaluativos estrictos enfocados a descubrir las debilidades del proceso, hasta una tendencia enfocada netamente en el aprendiz, donde este por sí solo, descubre los significados que cree apropiados y construye un imaginario sobre la masonería que en ocasiones está basado en la observación de conductas, discursos y rituales.
La muerte de Socrates
Jacques-Louis David
Museo Metropolitano de Arte, New York USA

Por ahora quedan muchos interrogantes que se podrían discutir a la luz de las teorías iniciáticas, filosóficas y educativas como por ejemplo el constructivismo social, el postmodernismo y los modelos interestructurantes de enseñanza.
Lo que si queda claro es que la masonería es un método aun valido y vigente que gracias a su continua evolución ha podido mantenerse vivo y que nos enfrenta al análisis de su eficacia día tras día.

Es mi palabra
GGC

VM:.

jueves, 14 de septiembre de 2017

SIMBOLOGÍA, CULTURA Y MASONERÍA

El ser humano es en esencia un ser simbólico, su desarrollo desde los ámbitos cognitivo y social parten de la capacidad para la transmisión de conocimiento a través del uso de elementos culturales que denominamos símbolos, entre los que se pueden destacar el lenguaje y las artes en sus diferentes manifestaciones, éstos han servido como referentes para el desarrollo de las diferentes culturas, al respecto considero importante resaltar que cada cultura recicla elementos simbólicos de aquellas que la precedieron, enriqueciéndolos a partir de la dotación de nuevos significados, por lo que podríamos asegurar que ninguna cultura desaparece en su totalidad, sino que trasciende a partir de los elementos simbólicos que son transmitidos durante el proceso de desarrollo cultural.


Símbolos Quimbayas.
Museo del Oro, Bogotá
Colombia
Los pueblos latinoamericanos son prueba fiel de que el proceso de colonización nunca exterminó en su totalidad los símbolos culturales de nuestros ancestros, por el contrario, el encuentro de diversas culturas provenientes de lugares tan distantes durante el periodo de la conquista, generaron una mixtura cultural que dotó de innumerables significados los elementos simbólicos que convergieron en el denominado nuevo mundo, formando una amalgama bastante compleja de creencias y rituales que en teoría deberían ser excluyentes, pero que se sedimentaron para coexistir y garantizar su supervivencia; tal es el caso de la santería, traída a América por las hordas de esclavos africanos, quienes con el fin de garantizar su preservación hicieron uso de imágenes sagradas de la religión católica, atribuyéndoles la personalidad y poderes de los emisarios del dios pagano Olorum, a quienes denominaban Orisha, además de incluir algunos conocimientos ancestrales, así como el uso de herbolaria propia de las culturas indígenas que poblaran estas tierras ates de la invasión europea; este hecho se puede evidenciar en productos culturales como aquella canción que dice.
Orisha
Anónimo








“Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Y con emoción se inspira
ante tu imagen bonita
Que viva changó, Que viva changó, Que viva changó
Que viva changó Señores”







Bárbara Miller en su manual de Antropología Cultural nos define el símbolo como “un objeto, palabra o acción con sentido definido culturalmente, que representa algo con lo cual no guarda ninguna relación necesaria o natural. Los símbolos son arbitrarios (no tienen una relación necesaria con lo que simbolizan), impredecibles y diversos. Dado que son arbitrarios, es imposible predecir cómo simbolizará algo una cultura determinada”. En este sentido, es importante resaltar que la existencia humana guarda estrecha relación con los símbolos, los cuales hacen su aparición desde los orígenes de la civilización, hecho que se encuentra plasmado en los más antiguos vestigios de la existencia humana, principalmente a través de representaciones pictóricas, tallas y esculturas que hacían referencia a aspectos como la caza, la supervivencia y la fertilidad.

La Mas:. Como sociedad de carácter Inic:. Que ha debido soportar persecuciones de diversa índole, se ha valido del uso de símbolos, representados en (PPal:., AAleg:., HHerr:, TToq:., etc.) para la transmisión de su conocimiento y tradición, a fin de garantizar su preservación. Cabe anotar a este respecto, que la condición arbitraria de los símbolos permite que cada uno de los HH:. los dote de nuevo significado a partir de su experiencia vital, por tal motivo la Mas:. se considera libre de dogmas y se promueve la reflexión para garantizar la evolución del ser humano y la construcción de TTem:. Individuales y colectivos que sean fortalecidos a través de la aplicación de los principios fundantes de la Ord:., hecho que se advierte de manera Sim:. desde la ceremonia de Inic:., donde tras atender al llamado de las puertas por parte del aspirante a Ap:. Mas:., las luces del Tall:. Hacen referencia a esta característica con el fin de incitar al neófito a continuar su búsqueda a través de la interacción con los símbolos.

Seg:. Vig:. Aquí, todo es símbolo. Busque y encontrará.
Pr:. Vig:. Aquí todo es símbolo. Toque y le abrirán.
V:.M:. Aquí, todo es símbolo. Pida y le contestarán.

El proceso de aprendizaje a través de la interacción con los símbolos es inherente a todas las culturas, hecho que es acuñado por Miller quien asegura:

“Dado que la cultura se asienta en símbolos arbitrarios, debe aprenderse de nuevo en cada contexto. El aprendizaje cultural comienza desde el momento mismo del nacimiento, si no antes (hay quienes piensan que los bebés reciben y asimilan información antes de nacer por los sonidos del mundo exterior). Una proporción enorme, aunque desconocida, del aprendizaje cultural de las personas es inconsciente, se produce como parte de la vida normal mediante la observación. En contraste, las escuelas con un medio formalizado de adquirir cultura. No todas las culturas habidas en la historia han estado sujetas a la escolarización formal. Escuchar historias y presenciar espectáculos y rituales son, desde hace mucho, formas de aprendizaje”.

Al recordar el proceso de Inic:. es posible identificar todos los elementos descritos por la autora, teniendo en cuenta que el proceso de preparación y espera previo al ingreso al Tem:., implica una reflexión silenciosa en la que el aspirante es privado de su visión, guardando estrecha semejanza con la condición uterina, seguido por una serie de estímulos y vivencias que no es menester del presente Tr:. Abordar. De otra parte, a lo largo de su tránsito por el Pr:. Gr:., el nuevo Ap:. se ve expuesto a una serie de símbolos que tienen como objetivo expandir su capacidad de entendimiento, así como la interiorización de conocimiento a través de alusiones que pueden ser implícitas o explícitas, esto con el fin de garantizar que la experiencia de aprendizaje Inic:. sea totalmente vivencial y espontánea, evitando siempre caer en procesos de adoctrinamiento ideológico, los cuales van en contravía de la filosofía Mas:..

Una vez abordada la temática propuesta, sólo me queda recordar que cada uno de los Gr:. Sim:. de nuestra organización implican el aprendizaje de nuevas PPal:. SSag:., HHer:., NNum:., TToq:. y Rit:. simbólicos que deben ser interiorizados desde una apertura de consciencia y respeto por los Rit:. que nos permitan adentrarnos en su significado más profundo, a fin de lograr su aprehensión e inserción en nuestra forma de pensar y actuar.

Para cerrar, quiero compartirles esta frase que se me cruzó por el camino, cuyo autor desconozco, pero considero pertinente.

“Al medrar, crecen en torno a nos, sombras del presidio”




Lo anterior nos plantea una realidad, partiendo de la premisa que nuestra condición de Inic:., más que un honor o un privilegio, implica una serie de responsabilidades y obligaciones derivadas de nuestro proceso de aprendizaje en torno al uso de las HHerr:. SSim:. el cual, necesariamente debe transformar nuestro interior, pero también permear nuestro pensar, sentir y actuar, llevándonos a asumir un rol activo como agentes de desarrollo social y transformadores de la cultura.

Es mi palabra.
CAAH
M:.M:.

martes, 29 de agosto de 2017

EL SENTIDO DE MI VIDA, A TRAVÉS DEL SÍMBOLO

“El ser humano, es un ser que sintiéndose arrojado a la vida tiene la responsabilidad de hacerse cargo de sí. El ser humano no puede despreocuparse de sí, pues en la medida que lo hace deja escapar su ser.   Los seres humanos tenemos una existencia que nos hace responsables de hacernos cargo de nuestro ser, no solo consentirlo; también, hacerlo crecer, para que sea distinto, para que DEVENGA MEJOR, pensamiento de Heidegger, que, si no nos hacemos cargo de nosotros mismos, comprometemos el sentido de nuestra vida.

A su vez Nietzsche, nos invita a hacer de nuestra vida una obra de arte, si no lo hacemos la vida se nos va, ningún otro animal tiene que responsabilizarse de la vida que se le entregó, de la forma como requiere hacerlo el ser humano.

Humberto Maturana, habla de una palabra que encuentro pertinente para nosotros los Francmasones, y es la autopoiesis, se refiere al hecho de que los seres vivos son seres capaces de auto producirse permanentemente a sí mismos, y cuando dejan de hacerlo se desintegran, por tanto mueren, y en los humanos tiene una connotación especial:  además de  que debemos ser capaces de garantizar la reproducción de nuestro sistema biológico, para sobrevivir, los seres humanos tenemos que mantener vivo un juicio, como una llama, y es “MI VIDA TIENE SENTIDO”  y por eso QQHH:. Estamos aquí, hemos elegido este camino iniciático, un camino  del devenir, que involucra un compromiso importante con la auto-transformación, con no contentarnos con ser quién hoy somos, con plantearnos la pregunta , permanente, sobre el tipo de persona qué podríamos llegar a ser, el tipo de ser humano qué quisiéramos ser y es así como, de manera individual me planteo la transformación de mí misma, y me puedo plantear también la transformación de mi entorno, para que sea mejor, es así como Nietzsche, nos invita hacer de la vida nuestra obra de arte.

Así pues, los Francmasones, somos simplemente seres humanos, de los que todos estos grandes filósofos hablan, que buscamos “IR MÁS ALLÁ”, intentamos, aunque no siempre es fácil, tomar conciencia de nuestras imperfecciones, de nuestros errores, puliendo constantemente la piedra para ser útiles a la sociedad, para que, en coherencia con nuestro actuar, defendamos en todo lugar la dignidad humana.

Cuando prestamos juramento, puede decirse que realizamos un pacto de alianza entre nosotros los miembros de la logia, comprometiéndonos en reciprocidad y es ahí donde reposa la fraternidad, a partir de ese momento el otro es reconocido igual a uno, aceptándonos tal como somos: imprevisibles, inesperados, basando esta relación en nuestras fuerzas, nuestras oportunidades y nuestros límites.

Este viaje, interior, este devenir (como lugar a ser o convertirse), este conocimiento y reconocimiento del otro, nos permite la comprensión del ser humano y se facilita, propicia y esclarece, por el estudio de los símbolos, el ritual, tradiciones y los mitos y alegoría, memorias de toda la humanidad. Los Francmasones se dieron cuenta de una gran verdad de la condición humana: Los símbolos pueden transmitir mensajes que están más allá del alcance de las palabras.

La conversión de San Pablo
Caravaggio
Coleccion Odescalchi Balbi, Roma
Es pues en el Templo, espacio de reflexión, donde como aprendices, se comienza este trabajo, con detenimiento, sobre nosotros mismos. También los símbolos en la M:.  nos recuerdan a todos, nuestro lugar, papel y responsabilidades dentro de la Logia.
  
Quiero hacer, someramente la reflexión de tres símbolos unidos a su vez, por otros.

En el Templo contamos con TRES luces, el VM:. , quien dirige la Log:., con la asistencia de El Pr:.Vig:. y el Seg:.Vig:.   representados a su vez por tres Joyas LA ESCUADRA EL NIVEL Y LA PLOMADA, a su vez, cada uno representa cada una de las tres columnas o pilares,  la de la sabiduría, de orden jónico,  la de la fuerza, de orden dórico y la de la belleza, de orden corintio.  Cada uno cumple un papel en el gobierno de la Logia y esto se indica mediante el símbolo que lo representa en la explicación ritual y metafórica.

Todos estos símbolos nos ayudan a entender y a conectarnos, desde nuestra emocionalidad y la clase de observador que somos.  El símbolo me habla, por ello el símbolo puede tener significado diferente para otras personas, ninguno de nosotros tiene toda la razón o estar equivocado.

En nuestros rituales, de cada grado simbólico, escuchamos las declaraciones de cada símbolo, de su   propósito y función, para que cada uno de nosotros, podamos aprender a aplicar el significado emocional del símbolo en nuestra propia vida, o alma o camino, para que podamos “IR MÁS ALLÁ”, dado que los símbolos pueden influir sobre el pensamiento y las acciones de las personas.

El VM: en su collarín, tiene en la punta la Escuadra, ésta como herramienta, se usa para regular las esquinas rectangulares de un edificio y para ayudar a convertir la materia tosca a su debida forma, nos enseña a regular nuestra vida y nuestras acciones de acuerdo con las líneas y las normas masónicas con el fin de que armonicemos nuestra conducta. La escuadra nos enseña la moralidad y la regulación de nuestras acciones. La tarea del M:. Es darle forma a la piedra tosca para convertirla en un cubo perfecto. En el VM: la escuadra es símbolo de esplendor y trabajo, El VM:. También tiene bajo su cuidado la columna de la Sabiduría. El VM: como inspirador en su labor debe ajustar y armonizar los diferentes elementos de su logia, para que podamos convivir juntos como HH:. En una casa.  Yo acojo, la expresión de Séneca “La Sabiduría es la fuente de la única Libertad”. Porque vive en comunión con él mismo, escucha su corazón y sabe ser obediente a sí mismo, es tan libre, que no entra en el juego de la hipocresía ni la falsedad. Por ello la Sabiduría preside la construcción de nuestro edificio, para lograr la libertad. El VM:. Se encuentra al Or:. Para avivar el día y dar inicio a la reunión.

La  Segunda Luz, El Pr:.Vig:., en su collarín tiene otra joya, EL NIVEL,  es una herramienta de trabajo, que se nos entrega para lograr el equilibrio y la igualdad en la aplicación de los sentidos, las emociones y la mente, el piso de la logia, como se muestra en el cuadrado de dibujos, es un espacio nivelado, resultante de nivelar cuadros blancos y negros, éstos representan las experiencias buenas y malas que tenemos en nuestra vida diaria, nuestra tarea, sí queremos adquirir sabiduría es superar este dualismo, debemos reajustar nuestra conciencia en un nivel, desde el cual podamos ver más allá de ellos y entender  que lo blanco y lo negro, son igualmente valiosos para nuestra autopoiesis, (transformación).  Por ello el  Pri:.Vig:.  está encargado del pilar dórico, (la fuerza), como símbolo de la fuerza necesaria para enfrentar y sostenernos en todas nuestras dificultades y elevarse sobre ellas.

El Pri:.Vig:. o Segunda Luz, marca el sol poniente, tal como el sol se pone en el Occidente al final del día, el Pri:.Vig:. termina la reunión de la Log: a la orden del VM:.

La Tercera Luz, el Seg:.Vig:. en su collarín, encontramos otra joya, La plomada, es símbolo de rectitud y verdad, nos enseña a caminar en rectitud.  Así como el constructor levanta su columna perpendicular con la guía del nivel, todo M:. Debe comportarse en este mundo conservando un debido punto medio, es decir en equilibrio, en lo posible, lograr no ser dominado por ninguna pasión.  La plomada nos enseña la ecuanimidad y la rectitud de la vida y las acciones.

El Seg:.Vig:. está en la columna o pilar de la belleza (Corintio), la belleza adorna al hombre en su interior, la belleza también brilla en toda la creación con simetría, aquí iniciamos nuestro trabajo interior, con la ayuda del cincel, de los conocimientos MM:. Para lograr esa belleza del alma.  El Seg:.Vig:. marca el sol  en su meridiano y llama a los HH:. Para que dejen sus labores y vayan al descanso y también para que luego los retomen, pues la ganancia y el placer es resultado el uno del otro.

Es así como a través de estos símbolos, las escuadras, los niveles y las perpendiculares, se nos conoce a los MM:. por tanto, de nosotros se espera que nos paremos perfectamente erguidos, con los pies en escuadra. Es de esta manera como nuestro cuerpo se considera un emblema de nuestra mente.

Así pues QQ:.HH:. en este DEVENIR, (llegar a ser, convertirme en) nosotros nos convertimos, en símbolos, con nuestras acciones. Mi invitación es a reflexionar, sobre qué quiero yo simbolizar, por ejemplo, Mandela es símbolo de perdón.  ¿Puedo yo, incorporar todos estos aprendizajes a través de la simbología encontrada en el templo y rituales, y transmitir, cordialidad, fuerza, sabiduría, generosidad, entendimiento y compasión? Con las herramientas propias de la construcción, Cómo me estoy moldeando ¿Cuál es la imagen del ser humano que deseo vivir y proyectar?  ¿Proyecto Belleza en mi forma de vivir?


Es mi palabra VM:.

EGV
M:.M:.

martes, 15 de agosto de 2017

El Mandil

La palabra mandil viene de la voz latina mantile y también se traduce como sinónimo de mandil, es un delantal que se coloca atado con un cordón a la cintura y que llega hasta los muslos; sirve para preservar los vestidos de los trabajos de los artesanos.
Es la representación del trabajo material, espiritual e intelectual del hombre que le permite desarrollar libremente todas sus actividades en bien de quienes le rodean y nos recuerda constantemente en logia.

Citando el libro de Génesis dice que Dios vistió de piel a Adán y a su mujer y los envió fuera del jardín del Edén “para que trabajaran la tierra”. Puede entenderse de esto que Dios dotó al hombre de cuerpo físico para que ejercitase, trabajase, sus cualidades divinas en la tierra.
Adan y Eva
Tiziano
Museo Nacional el Prado, Madrid

Ahora bien, por lo que respecta a las enseñanzas e interpretaciones simbólicas en Masonería, el Mandil tiene su origen desde las más antiguas costumbres hebreas y egipcias, en donde en principio se adoptó, para ser usado durante los trabajos materiales de edificios, monumentos, templos y demás construcciones de arte en materia de arquitectura, y su figura la observamos constantemente sobre los relieves de esas grandes obras de la antigüedad.

Como aprendiz porto el mandil blanco, y en este refleja así la buena voluntad y su pureza de intención: ha pedido la Luz, ha buscado la Verdad y ha llamado a las puertas del Templo y ese, su trabajo hasta ahora, es lo que acredita su blanco mandil. El blanco es representativo del trabajo, el dinamismo, la actividad y en general de todo aquello que indique la laboriosidad, el adelanto y el progreso humanos, por esa razón se le considera también como alegórico del día, es decir, de las horas que tarda el sol para recorrer el espacio, en su carrera de oriente a occidente.

Ahora lo conocemos como: espíritu revestido de materia que trabaja la tierra para plasmar en ella sus capacidades, que a través de este trabajo puede conocerse a sí mismo, pues ese mundo exterior puesto a su disposición reflejar a su vez de forma simbólica la propia esencia del hombre.

Es por esto que cuando el mandil se adhiere al cuerpo, este se sostiene por un listón, la cual forma un círculo con respecto al cuerpo, marca el límite de mis derechos, con relación a los de sus semejantes, para recordarle que únicamente debe hacer uso de los derechos que justamente le corresponden, los que no sólo debe hacer respetar, sino hacer que se respeten los de los demás, y si posible es, defenderlos en contra de quienes traten de arrebatarlos.



El triángulo de la babeta levantada, es decir que el triángulo que la forma se vea con el vértice hacia arriba, lo que en este caso hace que el contorno de dicha prenda afecte la forma de un pentágono, figura geométrica de cinco lados, quedando así el cuadrado en un símbolo más elevado, cuya forma afecta al plano de una de las caras de la piedra cúbica de punta, lo que indica claramente, cuál es el trabajo moral, material e intelectual que los aprendices deben principiar a ejecutar durante su misión en la lucha por dominar sus pasiones y sus malos hábitos.

Las definiciones de los tres vórtices que debo fortalecer se ven reflejados en las 3 cosas que debo controlar (Carácter, Lengua y Conducta) es por esto que el ignorante grita, el inteligente discute, y el sabio calla.                                                         

Es mi palabra
LVMP

Apr.·. Mas.·..

lunes, 7 de agosto de 2017

SOBRE LA COHERENCIA

Quisiera comenzar este discurso tomando prestado el siguiente fragmento de Joan Carles Mèlich, quien nos brinda un esbozo de nuestra condición humana en relación con el tema central del presente Tr:. Arq:.

“A menudo se ha utilizado la metáfora del viaje para expresar el trayecto de la existencia humana. Si hay viaje, si la existencia es un viaje, lo es porque la vida humana es transformación, y lo es porque es finita. Nos transformamos porque nunca estamos del todo acabados. Si fuéramos infinitos el presente se impondría de forma pastosa y la existencia sería insoportable. Podría parecer una paradoja, pero no lo es: la vida puede tener un sentido porque jamás tiene un único sentido, sino siempre sentidos diversos y diferentes o incluso contradictorios, y porque todo sentido está amenazado por el sinsentido. Es en estas contradicciones y transformaciones donde el deseo aparece con toda su fuerza e intensidad. Hay deseo porque nunca llegaremos a la meta de una vez para siempre. Cuando creemos haber llegado a buen puerto surgen el desencanto y la insatisfacción. No hay ningún puerto, ningún oasis que pueda saciar absolutamente los deseos humanos. La vida humana no consiste en encontrar la felicidad, sino en buscarla.”
Al respecto quiero manifestar que siento una gran afinidad con los postulados de los autores que mencionaré a lo largo de mi argumentación, por tal motivo será inevitable caer en subjetividades y posiblemente esto pueda despertar diferencias de criterio con alguno de mis QQ:.HH:., hecho que consideraría enriquecedor en aras de motivar el diálogo y la construcción colectiva en este escenario libre de posiciones dogmáticas y radicalismos.
La cultura es un constructo social que a lo largo de la historia ha sido reflejo de las costumbres, hábitos y la visión del mundo de los miembros de cada grupo social, y que a su vez ha servido como soporte para su desarrollo y devenir histórico, formando un ciclo en el que la cultura se alimenta de la sociedad, mientras que el desarrollo social es inherente a su cultura. Dado lo anterior podríamos decir que ambos conceptos tienen un carácter dinámico, por ende, todos los productos culturales entre los que se cuenta el lenguaje, así como su significación y asignación de sentido también poseen dicha característica móvil, que con el paso del tiempo ha adquirido una connotación mucho más voluble o como la llamaría Zygmund Bauman, una condición líquida.

Duelo a garrotazos "Las dos Españas"
Francisco de Goya
Museo del Prado - Madrid
La vertiginosa movilidad que hemos adquirido en nuestra condición de seres sociales, además de finitos, nos sume en la más profunda contradicción, situación que es acuñada por el mismo Mèlich quien asegura que “Porque somos finitos existimos «en dependencia»: «desde», «entre», «para», «a partir de», «frente a», «en relación con», «en contra de», «a favor de», «junto a»... No es lo categórico ni lo absoluto, lo claro y lo distinto, la coherencia y la fortaleza, lo que caracteriza fundamentalmente el modo de ser humano, sino lo circunstancial y lo preposicional, lo relativo y lo dativo, lo frágil y lo contradictorio”. Esto se debe a que, como especie racional, somos conscientes de nuestra finitud, vivimos constantemente en negación de nuestra condición finita y buscamos la trascendencia, bien sea a través de un legado cultural, o mediante la búsqueda constante de una relación con la deidad, cualquiera que sea nuestra idea de ella; situaciones que de alguna manera nos brindan seguridad y disuelven la angustia del final, ante la idea de una posible existencia perenne.

En este sentido, muchos de los conceptos culturales se convierten en elementos maleables, tal es el caso del concepto de coherencia, mencionado de manera reiterativa en diversos escenarios sociales, con acepciones tan contradictorias que podría considerarse incluso paradójico. A fin de sustentar esta posición, referenciaré nuevamente a Mèlich, quien en su Ética de la compasión describe nuestra condición humana de la siguiente forma:
“Nadie, nunca, es ni puede ser plenamente fiel a su pasado, a su tradición, a su herencia, a su mundo. La coherencia, la congruencia, la fidelidad al mundo no son atributos humanos. Allí donde lo humano hace su aparición surge también necesariamente la ambivalencia, la selección, el recuerdo y el olvido, la interpretación, la reubicación, los umbrales, las sombras y los crepúsculos..., la deserción. La condición humana es una condición desertora. Nuestra «fidelidad», decía Paul Celan, radica precisamente en desertar: «Sólo si soy desertor, soy fiel».”
Los postulados del autor en mención guardan estrecha relación con la siguiente descripción aportada por Paul Valéry, quien manifiesta:
“La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan […] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados […] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto.
Entonces, todo el tema se reduce a esta pregunta: ¿la mente humana puede dominar lo que la mente humana ha creado?”
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, me gustaría lanzar a mis QQ:.HH:. la siguiente pregunta, ¿Cómo seres imperfectos y creadores del concepto objeto de esta disertación, es posible para nuestra condición humana acuñar la existencia de algún producto cultural en el que no exista contradicción?, desde una perspectiva muy personal me atrevería a responder que no, e incluso yendo un poco más lejos, pensaría que la mayor incoherencia del ser humano radica en el hecho de creerse coherente, dado que esta posición implicaría el desconocimiento del cambio y una concepción estática e inalienable del ser, situación por demás hipotética y utópica, tal y como lo plantea Bauman, quien asegura que “cuando observamos a las personas que conocemos y sobre las que sabemos algo: “vistas a distancia, sus existencias parecen poseer una coherencia y unidad que en realidad no pueden tener, pero que al espectador le parecen evidentes”. Se trata, por supuesto, de una ilusión óptica.”.

Palas y el Centauro
Sandro Boticelli
Galería Uffizi - Florencia
Quiero ser enfático en que a través del presente Tr:.Arq:. no pretendo hacer apología a ningún comportamiento que atente contra la ética, tampoco pretendo ser poseedor de verdades absolutas. Simplemente hacer un reconocimiento a una condición que nos hace humanos, la razón es un motor que impulsa al pensamiento, herramienta de creación y gestión del cambio social, sin ella probablemente podríamos alcanzar la coherencia de la bestia, que obedece a su instinto sin sentirse perturbada por sentimientos de culpa y mucho menos por una necesidad de trascendencia, motivada por una inevitable perspectiva de la propia muerte.

Para cerrar, no me resta más que manifestar que la coherencia, concebida desde una perspectiva moral, actúa como un concepto cruel y opresor del cambio constante que opera en nuestro interior, implicaría aferrarse a concepciones de mundo estáticas, negando el principio del diálogo, que reconoce en el interlocutor a un ser válido, con la capacidad de analizar situaciones y construir sus propios argumentos, llevándonos a escenarios de represión en los que nunca se estará dispuesto a renovar el pensamiento a partir del contacto con otras ideas.

Por otra parte una concepción de coherencia mediada por el cambio, implicaría una capacidad de adaptación motivada por la argumentación, en la que reconocemos nuestra condición humana y de seres en constante construcción, aceptando la contradicción como elemento inherente a nuestra existencia y del error como insumo fundamental para el aprendizaje y la remodelación nuestros Tem:. Interiores, hecho que debería traspasar los límites del espacio privado, haciéndose extensivo a la forma en que nos relacionamos con nuestros HH:. y con el mundo profano.


Es mi palabra.

CAAH
M:. M:.
Hosp:.

miércoles, 19 de julio de 2017

Sobre la laicidad en la OMMI

La laicidad del Estado y de sus instituciones es ante todo un principio de concordia de todos los seres humanos fundado sobre lo que los une, y no sobre lo que los separa. Este principio se realiza a través de los dispositivos jurídicos de la separación del Estado y las distintas instituciones religiosas, agnósticas o ateas y la neutralidad del Estado con respecto a las diferentes opciones de conciencia particulares.

Puede definirse la laicidad como un régimen social de convivencia, cuyas instituciones políticas están legitimadas por la soberanía popular y no por elementos religiosos.
Si la laicidad designa el estado ideal de emancipación mutua de las instituciones religiosas y el Estado, el laicismo evoca el movimiento histórico de reivindicación de esta emancipación laica. 
Dánae, Venus y Adonis, las primeras poesias.
Tiziano
Museo del prado, Madrid

La laicidad pretende un orden político al servicio de los ciudadanos, en su condición de tales y no de sus identidades étnicas, nacionales o religiosas.
El término laicidad viene del vocablo griego laos, que designa al pueblo entendido como unidad indivisible, referencia última de todas las decisiones que se tomaban por el bien común. El laicismo recoge ese ideal universalista de organización de la ciudad y el dispositivo jurídico que se funda y se realiza sobre su base.

La laicidad descansa en tres pilares: La libertad  de conciencia, lo que significa que la religión es libre pero solo compromete a los creyentes, y que el ateismo es libre pero solo compromete a los ateos; la igualdad de derechos, que impide todo  privilegio público de la religión o del ateismo; y la universalidad de la acción pública, esto es, sin discriminación de ningún tipo. Esas son las tres exigencias indisociables del laicismo, afirma Henri Peña-Ruiz

A continuación un fragmento del discurso de la Gran Maestre Ivette Ramón al entregar su cargo

“Como a veces se me han pedido explicaciones en relación a una sola palabra de nuestra Constitución, introducida en 1997 y luego explicitada en 2012, la palabra laicidad, deseo aportar una precisión que finalmente debería poner un término a desacuerdos que no tienen absolutamente ningún espacio en el seno de nuestra Orden.
Ciertas interpretaciones de este concepto continúan siendo totalmente fantasiosas, generando de esta manera unos desarrollos y unas posiciones incompatibles con el espíritu masónico de LE DROIT HUMAIN.

La laicidad no es el rechazo de las creencias o de las religiones. Tampoco se trata de un combate contra unas y otras. La laicidad no es un dogma.
La laicidad no es una religión atea que sería discutida en un plano filosófico. La laicidad es un principio de respeto mutuo, recíproco, de las creencias o de las nocreencias, de las convicciones de cada uno dentro del espacio común, dentro del espacio público. Bajo la amenaza de conflictos, de intolerancia, de guerras de religión, de comunitarismos, que están al lado opuesto de las concepciones de LE DROIT HUMAIN, las creencias, las no-creencias y las convicciones, deben permanecer en la intimidad de cada uno, sin proselitismo.

Este respeto del otro, fundamento de nuestra institución masónica, que deja a cada uno su espacio personal dentro de su intimidad, es la principal condición de la vida armoniosa dentro de nuestras logias, dentro de nuestras jurisdicciones, dentro de nuestras federaciones.

La laicidad, tanto dentro de la vida masónica como en el espacio de nuestra vida profana, es un código de comportamiento, pero también un principio constitucional en LE DROIT HUMAIN: este principio aplicado, permite a los Hombres y a las Mujeres el poder entenderse, el poder vivir en buena armonía sin barreras comunitaristas.

En consecuencia, nuestros rituales no deben mostrar ninguna evidencia de pertenecer a una creencia, incluso bajo formas alteradas, y por parte de los profanos, las Hermanas y los Hermanos no deben exigirles nada más que el hecho de ser hombres y mujeres libres y de buenas costumbres, deseosos de trabajar honestamente a su propio progreso y al progreso de la Humanidad.”

GGC
V:.M:.