lunes, 31 de marzo de 2014

CONFERENCIA DE LA M:.P:.S:.G:.C:.M:.IL:.Hna:. Yvette RAMON


CONFERENCIA DE LA M:.P:.S:.G:.C:.M:.IL:.Hna:. Yvette RAMON GR:.MAESTRE DE LA ORDEN, DIRIGIDA ESPECIALMENTE A PROFANOS Y HH:. DE OTRAS OBEDIENCIAS EN SU VISITA A COLOMBIA

 


Conferencia de la M:. P:. S:. G:. C:. Gran Maestre Yvette Ramon

Dirigida especialmente a profanos y HH:. de otras obediencias en su visita a Colombia



¿Por qué ser francmasón en el contexto actual y más particularmente de Le Droit Humain - El Derecho Humano: y Qué puede aportar tal compromiso?1

Primero que todo ¿qué es Le Droit Humain – El Derecho Humano?

Quienes me han preguntado, esto hace ya algunos años, sobre cuál era ese compromiso que había suscrito, yo no quería decir demasiado; afirmaba que quería trabajar de buena voluntad para una organización humanitaria, lo cual no es del todo un hecho exacto, que mi elección era voluntaria, un poco con temor ante los demás de revelar demasiado lo que consideraba personal.

Le Droit Humain – El Derecho Humano fue creado en el año de 1893 por dos personas: Georges Martin, médico y senador de París, y María Deraismes, conferencista, republicana comprometida con la defensa de los derechos de las mujeres; quien a fuerza de haberse movido en incesantes batalles ante las obediencias existentes -masculinas evidentemente para la época-, solicitó que la iniciación se realizara en una logia que sostuviera la igualdad de trato entre hombres y mujeres… Y pasó a fundar en compañía de Georges Martín una Orden Mixta, que permitiera a todos el acceso a la Iniciación masónica, ya que esta estaba reservada exclusivamente al género masculino desde los comienzos del siglo XVIII, porque, en efecto, no podían ser masones en aquella época ni las mujeres, ni aquellos a quienes llamaban libertinos no creyentes. Los dos fundadores de Le Droit Humain - El Derecho Humano desde su comienzo a finales del siglo XIX, crearon, al margen de las obediencias masculinas, una Orden Mixta que rápidamente se convirtió en internacional, la que desde los inicios del siglo XX ha permitido a todos los miembros que trabajan en su seno, hombres y mujeres, acceder con igualdad de condiciones a todas jerarquías y responsabilidades de la Orden.

El DROIT HUMAIN es por lo tanto, una organización masónica que tiene tres características: 1) Es una Orden, lo cual significa que cada uno de sus miembros, desde su evolución personal y por su trabajo, asciende en sus grados durante su carrera masónica; 2) Es Internacional; 3) es Mixta.

¿Por qué ingresar a Le Droit Humain – El Derecho Humano y por qué permanecer allí?

Las motivaciones de todos los candidatos para ingresar a nuestra Orden son tan variadas como los individuos mismos. Al examinar las motivaciones de aquellos que llamamos “profanos” -que están fuera de la Orden- podemos señalar las siguientes:

  • Conocer personas de todos los orígenes, de toda la gama de proyecciones profesionales o personales, para discutir los temas vitales de la actualidad.
  • Desarrollar el potencial que percibimos en su vida personal sin ningún juicio, ni presión alguna.

La Francmasonería desde sus inicios, que remontan a la primera mitad del siglo XVIII, había sido creada en Inglaterra por hombres de buena voluntad, diferentes por su cultura y sobre todo, por su religión: unos católicos y los otros protestantes, quienes habían decidido unirse fraternalmente, en torno a un Ritual de trabajos, para intentar encontrar los medios de silenciar las armas en el Canal de la Mancha entre las diferentes facciones cristianas.

Le Droit Humain - El Derecho Humano, 150 años después de la creación de la Francmasonería, se construyó esencialmente sobre un proyecto ambicioso y completamente utópico para 1893: permitir el ingreso de hombres y mujeres en igualdad de condiciones; y juntos trabajar con un método Ritual permanente, permitiendo a cada uno el poder progresar y a la vez encontrar los medios para hacer progresar la sociedad.

Nuestra Orden se construye relativamente rápido. Los principios y las reglas básicas de Le Droit Humain – El Derecho Humano quedaron establecidos desde 1920, fecha del primer Convento Internacional, que es una especie de congreso internacional. En cada uno de los Conventos Internacionales que han tenido lugar después y que actualizan las reglas, en función de los avances y progresos de la Orden, se han expresado los principios fundacionales, los que son inmutables e intangibles:

  • La afirmación de la igualdad del hombre y de la mujer, sin distinción alguna, de orden social, étnico, filosófico, religioso.
  • El proyecto de establecimiento -a través del método masónico-, de la justicia social, en una humanidad organizada en sociedades libres y fraternales.
  • El respeto a los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad y Laicidad.
  • El respeto a la Libertad absoluta de conciencia de cada individuo.

Los objetivos de Le Droit Humain - El Derecho Humano son claros, ambiciosos, pero resulta evidente que ellos aún están lejos de ser una realidad terminada.

Desde el siglo XIX hasta las 2/3 del siglo XX, podíamos tener proyectos precisos, las posturas eran claras, ya fueran ellas progresistas o conservadoras, los conocimientos eran más fácilmente abarcables, porque había menos aspectos y variantes que en la actualidad.

Después de los finales de los años 1970, la evolución que existía antes se volvió más visible, pero menos palpable y también menos accesible para la mayor parte de la población. La globalización es una realidad que uno debe tomar en cuenta. El ser humano tiene hoy dificultad para adaptarse a una evolución que no corresponde con la de su naturaleza.

Además, los modelos sobre los cuales las sociedades son construidas presentan debilidades, limitaciones e inhumanidad. Los problemas que creíamos en proceso de solución reaparecen como virus olvidados que han mutado, con más vigor y mayor complejidad: desempleo, racismo, esclavitud, inseguridad. Las tecnologías actuales permiten ciertas ventajas de rapidez, pero su dispersión y su acceso no es siempre sencillo y prácticamente resultan imposibles para las poblaciones pobres, indigentes, todavía en desigualdad.

No es necesario tener muchos diplomas para darnos cuenta de que el modelo que funciona en la mayor parte del mundo se ha vuelto obsoleto, y los auges económicos, financieros, las crisis sucesivas, lo mismo que los remedios no son más que “paños de agua tibia” completamente inapropiados, peor aún, destructivos en el corto y mediano plazo; los sistemas de regulación para esos agentes han resultado ineficaces.

Arriesguémonos a una comparación biológica: todos los organismos vivos necesitan energía para crecer y vivir. Esta energía es suministrada por los azúcares. Cada azúcar está compuesto de moléculas que se pueden romper, formando también otros productores de energía. En una levadura el elemento indispensable es la fermentación, por lo tanto pasa a la creación de muchos otros organismos vivos; esta producción dura aproximadamente seis horas y la energía es redistribuida, como moneda de cambio, que puede ser reinvertida en otros lugares. El equilibrio respeta el bienestar, cada quien no toma más que la energía indispensable, el resto es enviado a los otros organismos. Sin embargo, sólo una bacteria, sólo una célula, podría desarreglar y romper este conjunto, ya que sólo toma unos pocos minutos a esta bacteria utilizar y almacenar la energía para sus propias necesidades, a pesar de que esto último no son necesidades. El equilibrio estaría roto y la reinversión imposible. La comparación es tentadora para quienes se encargan de examinar el sistema económico que rige en el planeta.

En su época, en los años setentas del siglo pasado, Aleksandr Solzhenitsyn escribía que los sistemas económicos y las teorías más generosas estaban pervertidos por el egoísmo y la avaricia.

La economía no es la única variable; sus causas, lo mismo que sus consecuencias son inmorales. Esa conducta se desplaza y se instala en la moral y en las necesidades del momento que se ejecutan sin mirar atrás.

Es así como la masonería, especialmente la de Le Droit Humain – El Derecho Humano tiene un importante rol a jugar:

En efecto, el ingreso a la masonería exige de cada uno, para poder ser creíble, una altísima concepción de una moral a la vez personal y colectiva. Para los profanos, para aquellos que se unan a nosotros, les puede parecer que una institución que ha nacido hace 120 años pueda estar completamente obsoleta, sobre todo después de los progresos de los últimos 50 años.

Nuestros fundadores eran ciertamente visionarios al final del siglo XIX, al crear una masonería Mixta e Internacional; pero si nosotros tenemos el mismo entusiasmo que Ellos, no deberíamos ahora dejarnos sobrepasar por el tiempo.

Reunieron y siguen reuniendo en el seno de Le Droit Humain – El Derecho Humano a personas diferentes para reflexionar y actuar sobre el desarrollo y el mejoramiento personal y a la vez sobre el progreso material, moral, intelectual y espiritual de la humanidad. Desde los comienzos de la Orden, existe un deber por lo humano de tomar parte en lo universal.

A diferencia de otras obediencias masónicas, la Orden ha elegido trabajar en la convergencia de los aspectos relativos a la sociedad y al individuo. El trabajo masónico de Le Droit Humain – El Derecho Humano está apoyado en una base, en un Rito; los Rituales son los mismos desde los comienzos de la Orden, y por un método.

Para los profanos presentes en este lugar, las palabras Rito y Ritual pueden parecer sospechosas, de difícil comprensión, por lo menos curiosas. Todos los Francmasones se reúnen en torno a un Ritual, una manera de preparar el trabajo conjunto, según una costumbre que data desde los orígenes de la masonería.

Para hacer una comparación ciertamente un poco simplista: cada noche, vosotros dormís a los niños o a los bebés, de la misma manera, de modo que no sean perturbados, para protegerles y hacerles comprender la necesidad de dormir para prepararse para el día siguiente: bañarse, cepillarse los dientes, hacer la lectura de un cuento, expresar dulzura, afecto y el niño pasará la noche sin preocupación.

Por otras razones los francmasones han decidido reunirse siempre de la misma manera en apego a sus tradiciones, comenzando y finalizando los trabajos de manera inmutable, formando el Ritual. Dentro de este Ritual utilizan un conjunto de símbolos que representan a la construcción, como la escuadra, el compás, la plomada, o que simbolizan al universo como la luna, el sol y las estrellas.

El Ritual prevé también la participación activa en los trabajos, por ejemplo en la presentación de un trabajo de reflexión, éste está sujeto al mejoramiento eventual por parte de los participantes. Uno no puede hablar de manera descuidada o para interrumpir. Existe un modo de dirigirse al auditorio, una forma de portarse, pero lo cierto es que podrá expresarse el tiempo que le sea necesario, sin interrumpirle la palabra, hasta que haya expuesto completamente su pensamiento y sin temor alguno de ser juzgado por lo que afirme.

Existen diferentes ritos, pero todos tienen un punto común: poner a los miembros de la Logia en confianza; a conectarse a través del Ritual con todos quienes le han precedido y a todos los que le seguirán en el porvenir; les permite reflexionar juntos sobre el significado de los gestos y de los objetos de acuerdo con su percepción.

Nuestro Rito que se llama R:. E:. A:. A:. es una síntesis de diversas tradiciones pero ninguna predomina sobre otra: tradiciones de constructores, tradiciones mediterráneas a saber: hebraica, egipcias, cristianas, templarias y también hace concesiones y préstamos de tradiciones más orientales. Pero ninguna es superior a la otra; ellas deben ser abordadas con un amplio espíritu de apertura, abriendo de este modo un campo de conocimiento para completar de manera personal, que conectará a los seres humanos cuales quiera que sean sus creencias, sus opiniones filosóficas, en torno a lo que se descubra como valores humanistas universales. Este rito permite a todos los HH:. y HHa:. trabajar juntos en las Logias, sean creyentes, ateos o agnósticos.

Nuestro Método es adogmático: él no impone nada, ni sugiere la profundización personal de lo que se aborda y permite sobre todo a cada uno forjar una espiritualidad completamente personal. Su simbolismo no contiene doctrina ni imposición alguna, no es más que el soporte para introducir la reflexión que limita de una parte las pretensiones de la razón que puede ser vista esterilizante y de otra parte las extrapolaciones invasivas que conducen a deducciones de toda clase, ellas también estériles para liberar el pensamiento. El Trabajo llama a la inteligencia, al intelecto, a la intuición, a la creación, al conjunto de maneras de filosofar. El objetivo no es formar una élite intelectual, sino más bien permitir que los hombres y las mujeres que piensan que la humanidad es posible de perfeccionar se conviertan en actores libres y autónomos en sus decisiones.

Si nosotros somos libres debemos darnos los medios de participar, con otros hombres y mujeres, masones o no, en la evolución de nuestras sociedades hacia un mayor humanismo y solidaridad. La familia humana es una, y es necesario abrirle caminos de Libertad, de Igualdad de Fraternidad. Le Droit Humain – El Derecho Humano promulga y defiende la libertad absoluta de consciencia; ello es necesario para reconocer a todos el derecho de salir de sus fatalidades, ya sean culturales, territoriales, sociales o religiosas.

El reconocer no es suficiente, los engaños ya no deben estar en las agendas, porque cada uno sabe que, por ejemplo, el desempleo genera otros males contra los cuales las lecciones de moral carecen de utilidad alguna.

Las sociedades tienen el deber de reflexionar para tratar de detener las espirales de problemas en las que el estado se declara impotente. Nosotros tenemos la oportunidad, como Le Droit Humain – El Derecho Humano de ser una Orden Internacional. Dentro de cada uno de los países, donde nosotros estamos arraigados, de constatar los efectos de las políticas improvisadas e incoherentes.

El 5 de noviembre pasado (2013), los HH:. y las HHa:. expresaron ante los presidentes de la Comisión y del Parlamento Europeo las grandes preocupaciones, pero también han formulado propuestas, tal vez simbólicas, para que estos organismos, lejanos para los ciudadanos europeos, sean más visibles y más comprensibles. Nosotros igualmente hemos señalado la desesperación de nuestros HH:. y HHa:. que sufren en Grecia, en Portugal, en España, en Francia, y piden que sean revisadas las políticas de austeridad del gasto. Resulta lamentable que los lobbies religiosos, más especialmente, y también los que son financiados por las multinacionales influencien las instituciones y aíslen a los dirigentes en una forma de autismo de cara a las realidades.

Deben nacer otros modelos surgidos de la reflexión de todos; y donde los valores defendidos por Le Droit Humain – El Derecho Humano pueden ser el motor para que nuestras sociedades alcancen un mayor bienestar.

Somos testigos, actuando en ocasiones, observando en otras, pasivos a veces, de las evoluciones permanentes de la sociedad, pero todo el mundo está afectado.

Dos soluciones se nos presentan: 1) permanecer ignorantes ante los cambios, refugiarnos en nuestras logias detrás del confort intelectual y al amparo de nuestro Templo; 2) o tomamos en cuenta y reflexionamos juntos, con toda la humanidad, en las soluciones a poner en marcha.

Nuestro compromiso con los valores humanistas no deben confundirse con un movimiento político o sindical, porque cada uno de nuestros miembros en todas las latitudes actúa en la dirección que desea dar a sus opciones personales. Así, nuestros valores insisten en la defensa del Bien Común; en el respeto al otro; en la Dignidad del Ser Humano.

Hemos visto claramente que actualmente, ninguno de estos valores está presente. Cuales sean las opciones de cada quien, uno no puede dejar perdurar la situación de riesgo en la que se encuentra la tierra. Juntos, masones o no, debemos pensar, procurar los medios, y actuar, porque, como dice el refrán: “la felicidad no viene a los que esperan sentados”.

Actuar para garantizar la subordinación de la economía a valores que no son del mercado y dejar de convertir el trabajo en mercancía, las ocupaciones humanas no deben ser una fuente de beneficios. Existen las soluciones de la economía social, solidaria, pública…

Actuar para proveer puestos de trabajo, no empleos, que protejan a la tierra. Actuar para controlar; sin negar, las tecnologías actuales no para esclavizar sino para ayudar a progresar; Actuar a nivel asociativo, legislativo para que hombres y mujeres sean verdaderamente tratados como iguales. Actuar para que el Bien Común sea respetado; establecer un verdadero servicio público; no un servicio al público; brindar acceso para todos al agua sin la privatización, por ejemplo.

Actuar practicando el respeto del uno hacia el otro, en todas las dimensiones, para erradicar los sectarismos y los fundamentalismos.

Actuar para formar ciudadanos abiertos que sean capaces de escuchar al otro; de expresar las opiniones sin violencia, de participar en los debates, de practicar la responsabilidad ya sea ella individual o colectiva.

En el método masónico de Le Droit Humain - El Derecho Humano aprendemos a realizar el trabajo para el progreso, sin que se nos imponga influencias ocultas, porque, al abrigo de nuestras logias podemos todos abordar sin presiones, sin amonestación, sabiendo entender la diferencia con el otro que nos confronta para encontrar verdaderas soluciones humanistas a los agudos problemas a los cuales cada uno de nosotros se enfrenta. No somos ni contemplativos, ni sumisos, ni pasivos.

Esta es una utopía mayor a la que la sociedad está enfrentada; es la responsabilidad de los francmasones de Le Droit Humain - El Derecho Humano, porque ellos han prometido respetar los principios de la Orden, participar en esta asamblea de reflexión y pensamiento. No debemos estar solos en esta cantera planetaria.

Al intentar lo imposible podemos lograr el máximo posible, ha dicho Strindberg. A eso es a lo que estamos invitados.

1 Conferencia de la M:. P:. S:. G:. C:. Gran Maestre de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain – El Derecho Humano, el domingo 16 de marzo, en el hotel Royal Park de Bogotá, a las 19:00, ante un auditorio de profanos y de MM:. de diferentes obediencias.




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